«Subir a una ola enorme es un espectáculo incomparable»

Marcos Gago Otero
marcos gago MARÍN / LA VOZ

PONTEVEDRA

23 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Protagonista de un rescate en la ría hace siete días, Abelardo Santiago destaca la seguridad de la moto de agua y reivindica el deporte con el que se siente feliz.

-¿Cómo describiría lo que le pasó el miércoles?

-Ese día las condiciones del mar eran perfectas para disfrutar de la olas. Otros lo hacen en tablas de surf y yo lo hago en moto de agua, que creo que es más seguro y que ni siquiera lo califico de deporte de riesgo. Es un deporte que solo se practica si hay olas porque sin ellas no salgo a la mar. Lo que para otros es un peligro para mí son las condiciones idóneas para practicar lo que me gusta. Tras el último salto la moto se quedó sin gobierno, creo que por un problema eléctrico. Intenté solucionarlo yo con los medios que tenía a bordo de la moto, pero ante la imposibilidad de conseguirlo y la cercanía con el club náutico de Aguete, del que era socio hasta hace un año, opté por llamar al barquero de dicho club náutico, que acudió. Sin embargo, ante la magnitud de las olas decidió volver al puerto, ya que la embarcación no estaba preparada para navegar en aquellas condiciones. Entonces en su lugar vinieron dos personas que se acercaron a mí y me dieron un cabo.

-¿Cuándo llegó Salvamento?

-La embarcación de estas dos personas no tenía potencia suficiente para remolcarme a un puerto y es en ese momento cuando llegó Salvamento Marítimo, que ya había sido avisado. Le pasaron el cabo y Salvamento me remolcó a Marín. Nunca abandoné la moto y no subí a otro barco. Quiero expresar mi agradecimiento a la persona que vino del club a prestarme ayuda, a las dos personas que me facilitaron el cabo y a Salvamento Marítimo. Como consecuencia, se me pasaron como es lógico las costas de este operativo que aboné en el banco. Quiero decir que tengo un seguro al día en la moto y ostento titulación suficiente para pilotarla.

-¿Por qué no hubo riesgos?

-Puedo entender que haya gente que considere una locura salir al mar en esas condiciones. Sin embargo, puedo pensar lo mismo de los que corren en san Fermín delante de los toros, o de los que descienden una montaña en bici a toda velocidad. Yo conozco el deporte que practico y ni siquiera lo considero de riesgo, ya que salvo impacto es prácticamente imposible que la moto se hunda. Lo que me pasó no es muy diferente a lo que le puede pasar al conductor de una moto que falla en la autopista y requiere el servicio de una grúa. Salvo prohibición expresa de las autoridades competentes, si se repiten las condiciones de alerta roja con olas de diez metros o más, volveré a salir a practicar el deporte que me gusta.

-¿Tuvo antes algún accidente?

-En tres años nunca tuve un incidente y la moto hacía menos de un mes que salió del taller en supuestas perfectas condiciones. El sábado anterior salí, di cientos de saltos y no pasó nada. Lo del miércoles fue un problema mecánico, del que no tengo la culpa, ni soy un suicida, ni me gusta jugarme la vida.

-¿Qué le aporta este deporte?

-Me aporta mucha más satisfacción que cualquier otro que haya practicado antes. Es un espectáculo incomparable subir una ola enorme y saltar hasta la siguiente. He pilotado motocicletas de carretera y lo dejé porque llegué a temer por mi vida; pero la moto de agua me ofrece mayores sensaciones en un entorno mil veces más espectacular que cualquier curva y si por casualidad me cayese al agua iría nadando hasta la moto y volvería a empezar.

«Lo del miércoles fue un problema mecánico, del que no tengo culpa. No soy un suicida»