Desde Monte Porreiro a Asia o Ámerica a través de cuentos infantiles
04 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.En un lugar de Monte Porreiro de cuyo nombre es difícil olvidarse, salen a diario decenas de libros a destinos que jamás pensarían que este barrio pontevedrés guarda las esencias de los cuentos tradicionales gallegos. «Queremos que os contos viaxen de fóra para dentro, pero tamén de dentro para fóra», explica una de sus impulsoras, Eva Mejuto. Su frase podría resumir perfectamente la esencia de OQO editorial, de romper las barreras idiomátias y culturales a través de la literatura y la ilustración. Su nombe recoge ya esta filosofía. «Os tres círculos que forma o nome reflicte a teoría circular do conto e tamén creíamos que había un oco para nós no mercado», indica.
Hace cinco años que un grupo de jóvenes decidió buscarse un hueco en el álbum infantil. Es decir, recoger cuentos tradicionales «coñecidos ou non» e ilustrarlos de la mano de un profesional. Hoy en día, hay historias rescatadas de África e ilustradas por un dibujante alemán, pero escritas en chino. Es solo un ejemplo de lo que OQO defiende. «Os contos serviron para chegar a distintas culturas e nós unimos a diversidade de estilos», indica Mejuto, que además de guardar la esencia de la tradición buscan obras de creación para entretener al público más exigente: los niños.
Sus primeros pasos fueron en gallego y castellano, pero al mismo ritmo que el vértigo inicial se convertía en confianza, OQO amplió mercado en Francia, Italia, Japón, China o Argentina. Mantienen siempre su sello, su autonomía, pero en algunos países, como en Italia, lo hacen de la mano de un grupo local, pero siempre bajo el nombre de OQO. «Nalgunhas das feiras internacionais as que imos lles resulta, como mínimo, exótico, que unha editorial así non estea en Barcelona ou Madrid», señala.
El paso natural de la literatura les ha llevado a la animación cara a cara, con actividades infantiles que acercan los cuentos a los niños, y a la animación audiovisual, OQO Filmes, que ha convertido la plastilina en los protagonistas de dos series de 26 capítulos cada una: Os contos do camiño y Caracois.
El Festival de animación de Annecy (Francia) se rindió a sus pies, al igual que los chavales que participaron en el proyecto europeo que han coordinado con el Museo Tysheen Bornemisza, O Bichiño de conto (Portugal) y La Compagnie Creativa (Francia) utilizando cuentos tradicionales del camino de Santiago. «Foi un traballo moi complicado no que participaron 25.000 nenos e lle mandamos máis de seis mil libros a escolas de Galicia e Portugal», asegura Eva Mejuto.
El resultado es un libro en tres idiomas (español, francés y portugués) e ilustrado por artistas europeos que presentará la próxima semana en Burdeos, a más de mil kilómetros de la fábrica de cuentos que se esconde en un bajo de Monte Porreiro.