Una semana después de que el conselleiro de Industria, Javier Guerra, anunciase en Pontevedra que Factoría Naval estaba en condiciones de no seguir en el concurso de acreedores, tras haber alcanzado un acuerdo económico con las partes, fuentes sindicales aseguran que ya se ha presentado la documentación exigida para desistir de la suspensión de pagos.
Ahora será el juzgado de lo Mercantil número 1 de Pontevedra el que dé el visto bueno a la nueva situación financiera de la compañía. Aunque todavía no se han materializado los acuerdos con los bancos -que inyectarán 14 millones de euros a la compañía capitaneada por Juan Rózpide-, los primeros síntomas de que la rueda laboral vuelve a girar en las instalaciones de Marín ya se han hecho sentir. De los 20 trabajadores afectados este mes por el Expediente de Regulación de Empleo, cinco de ellos ya se han reincorporado al trabajo. «Supoñemos que ao longo da próxima semana irán outros tantos, porque, según dixo José María Suescun (uno de los accionistas del astillero) antes de finais de xullo estará traballando toda a plantilla fixa», explica el responsable comarcal de la Federación del Metal en CC.OO., Tomás Lorenzo, quien pidió a la empresa que intenten no aplicar completamente el ERE, solicitado para tres meses ante la Inspección de Traballo.
El próximo 31 de julio sigue siendo la fecha tope para que los 390 proveedores cobren en efectivo 19 millones de euros, correspondientes a la primera partida acordada en el plan de adhesiones, tras una quita del 33% sobre los 56 millones pendientes. El resto de la deuda está prevista que se cobre en dos tramos, un 25% en diciembre del 2011 y otro 25% al cierre del 2012.
Todavía no ha trascendido cuándo se harán efectivos los avales del Igape, de 13 millones de euros, y la capitalización de Xesgalicia por valor de cuatro millones, así como la aportación de las entidades financieras y la ampliación de capital de los socios, prevista inicialmente en 3,3 millones de euros.