Gestas granates en el recuerdo

Chelo Lago consuelo.lago@lavoz.es

PONTEVEDRA

Pontevedra siente en grana, el color del equipo de fútbol inmerso en la segunda eliminatoria de la fase de ascenso a Segunda. Se quieren rememorar otras gestas lejanas pero muy presentes en la memoria de los vecinos de la Boa Vila, especialmente de los que tienen ya algunos años. Hace ahora 60 años, concretamente un 16 de junio, el equipo conseguía en León el primer ascenso a Segunda, que se quiere repetir ahora. Y el recibimiento a los granates fue apoteósico. Una pancarta, que ahora sería tachada de políticamente incorrecta, animaba a los aficionados antes del partido, a acudir en masa a León, como así ocurrió. Decía: «¡¡Todos a León!! Estadium de Puentecilla. Arriesgados domadores gallegos y las fieras salvajes de Guijarro. ¡¡El club Fútbol Pontevedra contra la escoria de Atila!!». Pepy González Clavijo, maestra jubilada, poeta y autora de algunos libros sobre Pontevedra, guarda una foto de la pancarta que realizó su marido, Fernando Estévez -fallecido hace siete años- y sus amigos. Al lado de la pancarta aparece su hijo, Fernando, cuando tenía 3 o 4 años. «Eran otros tiempos y no ocurría nada por pancartas de ese tipo», comenta.

«Mi marido no era muy aficionado, pero le gustaba que ganara su Pontevedriña, como él le llamaba, y siempre estaba atento a los resultados», comenta la autora. Al partido de ese ascenso no acudieron, «porque ya teníamos tres hijos». Pero esta mujer, que guarda fotografías convenientemente datadas, recuerda otro viaje realizado en el 1956, concretamente el 8 de abril, para ver al Pontevedra contra la Leonesa. «Fue muchísima gente. Nosotros lo hicimos en autobús, e imagínate la de horas que nos llevó el trayecto». En el campo estuvieron en primera fila, como atestiguan las fotos que tiene, y también les dio tiempo para hacer algo de turismo y estar con su hermano Paco, que preparaba su ingreso en la Academia Militar del Aire. Recuerda el ambiente futbolero de la época, parecido al de ahora. En ese viaje, ella tenía 21 años, y ya estaba casada. «Éramos los más jóvenes del autobús, pero fue muy divertido».

También evoca el recibimiento al equipo en la plaza de la Peregrina «en la que no cabía ni una aguja». «Nosotros fuimos a verlo con mayor comodidad a la casa del dentista Cuquejo, que era hermano de mi suegra, encima de la tienda de golosinas, y allí lo vimos con toda la familia». El ambiente era fantástico y lo mejor «es que no había ninguna gamberrada, todo era alegría». Incluso se hicieron algunos versos : «No se quien los hizo y no me acuerdo de todo, pero decía algo así como: Once leones gallegos que en la tierra seca y parda lucharon como jabatos...» Ahora no acude a los partidos, pero como buena pontevedresa, confía en que el club granate retome la senda del triunfo y gane el domingo en Alcorcón. Escaparates animando al club. Si Pepy Clavijo tiene una buena colección de fotos antiguas, precisamente a la fotografía se dedica profesionalmente Merchy Gómez, que en el escaparate de su tienda de la calle Sarmiento, como otras muchas de la ciudad, luce los emblemas del club del Hai que roelo. Hace tres meses que abrió su establecimiento y tras trabajar para otro comercio, ahora es su propia jefa y afronta la nueva etapa con mucha ilusión. Como buena aficionada al Pontevedra que es, lamenta no poder ir a los partidos, «porque es época de primeras comuniones y me toca trabajar». Pero el que sí acude es su marido, Fran Solleiro, que incluso se desplazó a Oviedo al encuentro de vuelta de la primera eliminatoria. En su escaparate figura una foto de gran formato de dos niños vestidos de primera comunión portando una bufanda del Pontevedra. «Como somos aficionados, mi marido y yo pensamos que sería buena idea adornar la tienda de alguna forma para esta etapa de la promoción. Coincidía que teníamos que hacerle un reportaje a dos hermanos y entonces les pedimos permiso a sus padres para hacerles las fotos para el escaparate y como accedieron, lo hicimos». «Trajimos camisetas, banderín y bufandas para montar el escaparate y los niños, Javier y Pablo, estuvieron encantados y se lo pasaron muy bien posando». Ahora solo falta que después del domingo puedan seguir con el mismo escaparate, señal de victoria granate.