El hincha número uno

Chelo Lago consuelo.lago@lavoz.es

PONTEVEDRA

02 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La mascota del Pontevedra, Roelio, es, sin duda, quien más suda la camiseta, incluso más que los jugadores. Y es que meterse en ese muñeco de espuma es como hacerlo en una sauna, especialmente con el calor de estos días. En el partido del pasado domingo se vio a su alter ego, Fran Izquierdo Ojea, de 19 años, despojándose un rato de la cabeza para oxigenarse, mientras otra voluntaria le ponía la mano en la frente como si tuviera fiebre. Fran sustituye a Richi -que lo dejó por el calor que pasaba- como Roelio desde hace unas jornadas y se comprometió a acudir como tal acompañando al equipo a la recepción en la Diputación si se logra el ascenso. Es el encargado del aparcamiento del campo y cumplida su misión, se enfunda la calurosa vestimenta para animar. También ejerce de monaquillo en Santiago Peregrino de O Burgo.

La popular mascota del Pontevedra es un fémur que coge su nombre por la conexión con la época más gloriosa del club, la del Hai que roelo. Para su elección se convocó un concurso en junio de 2001, cuando la encargada de márketing del Pontevedra era Guadalupe Murillo. Su creador fue un niño de 12 años, Javier Abilleira. Fue presentada en sociedad el 17 de agosto del mismo año, en el acto de presentación del equipo granate. La empresa Celestino, que creó la mascota del Celta, fue la encargada de elaborar a Roelio y su traje -camiseta granate y calzón azul marino-, que no debutó en un partido oficial hasta el 23 de septiembre en Pasarón, ante el Compostela. Ese día se le entregó una placa de renocomiento al autor del diseño de la mascota, Javier Abilleira. Por cierto, dentro del muñeco estaba Quique Volta, que fue el encargado de dar vida al primer Roelio.

Además, las mascota granate puede presumir de haberse codeado con Javier Bardem, el actor español más internacional y que cuenta con un Oscar. Fue el 16 de diciembre del 2001, cuando el reconocido actor dio el saque de honor del partido Pontevedra-Caudal, acompañado por el director Fernando León de Aranoa. Ambos estaban rodando en Vigo la aclamada Los lunes al sol, ganadora de varios premios Goya y en la que también intervenía nuestro paisano Celso Bugallo. Roelio también se fue de copas por distintos locales nocturnos para promocionar el club entre los jóvenes. También recibió a escolares de distintos centros que acudieron a conocerlo y a visitar las instalaciones del estadio y a los jugadores. Además, se puso bajo los palos de la portería para tratar de detener algún que otro penalti lanzado por aficionados en los concursos convocados por el club.

La presencia de Roelio se hizo, desde su creación, habitual en Pasarón, con algún que otro sobresalto. Por ejemplo, el ocurrido el 20 de enero del 2002, con un encontronazo fortuito con uno de los jueces de linea del partido contra el Ourense, que por cierto, según recoge la crónica del día de Martiño Suárez en la Voz, marcaba impenitentemente fueras de juego al equipo local. Al principio, parecía que Roelio había agredido al linier y fue rodeado por tres policías que se levantaron como resortes y rodearon al pobre hueso como si de un peligroso hooligan se tratase. Se creó un pequeño tumulto en la banda, con jugadores del Pontevedra interesándose por su mascota hasta que se aclara el entuerto: Cuando Roelio celebraba el segundo gol granate, marcado por Curiel, el linier chocó contra él. Mientras la mascota se apartaba discretamente, jóvenes peñistas coreaban a voces «¡Roelio es inocente!». En el partido del 10 de febrero del 2002, la afición lo echó en falta. Y es que ninguna de las dos personas que se repartían entonces el trabajo de llevar el traje -Quique Volta y su amigo Tito- habían aparecido. Después de varios partidos de ausencia, el muñeco volvió al viejo estadio el 10 de marzo, aunque con restricciones y con su zona de actuación delimitada, porque al parecer, despistaba a los árbitros. Pero en abril del 2005, la mascota fue expulsada del terreno de juego. Se jugaba el partido contra el Athetic B que dirigía Edorta Murua. El colegiado asturiano Mariano Medina Méndez echó a Roelio, por estorbar la visión de los jugadores y del árbitro en un córner, entre los abucheos de la afición.

En la época del diseño, la mascota del Pontevedra se fue adaptando a las nuevas tendencias. El renovado hueso difícil de roer se presentó el 26 de noviembre del 2004 más blando, suave y algo menos blanco que el burro Platero. Ese mismo año, además de animar incansablemente, colocó ajos en los banderines de córner para tratar de espantar a las meigas en el partido contra el Murcia. Pero su iniciativa no logró el objetivo deseado y el Pontevedra perdió.