El centrocampista del Pontevedra Carlos Padín, un trotamundos del fútbol gallego, fue el mejor contra el Alcorcón a pesar de que en octubre cumplirá 36 años
01 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Hay jugadores que están por encima de un DNI. Y Padín es uno de ellos. El mediocentro del Pontevedra vive su segunda juventud en el conjunto granate, en donde sigue dando muestras de su enorme calidad, desprendiendo clase en cada golpeo de balón. El pasado domingo fue el único jugador capaz de ponerle sentido a un duelo cargado de respeto y de falta de fútbol.
Carlos Padín Bustos (Catoira, 1974) es uno de los futbolistas de mayor calidad que ha dado el fútbol gallego en las dos últimas décadas. Su trato exquisito y su visión de juego hicieron de él una pieza codiciada por multitud de entrenadores que necesitaban un futbolista que hiciera jugar a sus equipos. Admirado por su talento, también recibió voces críticas en determinados momentos por su frialdad y falta de entrega defensiva. Como Guti y Valerón, la calidad siempre se discute.
Debutó en Primera
El genio de Catoira lleva más de dieciséis años rindiendo a primer nivel. Comenzó a brillar en la temporada 94/95 en un Arousa que acababa de perder su plaza en la categoría de bronce del fútbol español. Al año siguiente pasó al Pontevedra y en la 96/97 al filial del Deportivo. En A Coruña formó parte de una de las mejores generaciones del Fabril, con futbolistas como Dani Mallo, Sanromán o Maikel.
«Si aquel Padín de veintipocos años coge la situación actual del Deportivo, habría tenido más oportunidades en Primera y seguro que hubiera podido triunfar en el fútbol. Pero antes era todo muy distinto. Había 30 fichas y solo llamaban a algún chaval si había diez cojos», lamenta Antonio López Ameijenda, actual defensa del Cerceda y que también vivió aquella época en el filial blanquiazul.
Antonio conoce a la perfección a Padín, con quien coincidió en el Ourense. «El que haya jugado con él no se sorprende del rendimiento que está dando ahora en el Pontevedra. Tiene una calidad muy superior a Segunda B y puede seguir aportando mucho fútbol. No es tan mayor».
Padín debutó en Primera División con el primer equipo del Deportivo en la temporada 97/98, campaña en la que consiguió finalizar en tercera posición con el filial blanquiazul y rozó el ascenso a la categoría de plata.
La falta de oportunidades en la primera plantilla deportivista provocó la marcha del centrocampista gallego, que a partir de entonces abrió un periplo por clubes como el Racing de Ferrol, Lleida, Logroñés y Pontevedra. Con los granates vivió su segunda etapa entre los años 2002 y 2005.
En el Club Deportivo Ourense coincidió con David Pérez, actual futbolista del Coruxo. «Es un jugador espectacular que te puede dar posesión o ultimo pase dependiendo si lo quieres utilizar como mediocentro o mediapunta. Le ofrece las dos variantes al entrenador. Además, me consta de que físicamente está muy bien. Lo vi jugar contra el Oviedo y comprobé que seguía como siempre».
Al interior del conjunto vigués tampoco le extraña que Padín esté rindiendo a un nivel tan alto, a pesar de estar a punto de cumplir 36 años. «No me sorprende, porque ya cuando fuimos compañeros se veía que era distinto a los demás. Es ese tipo de futbolista del que se puede esperar lo mejor de lo mejor en cada partido. Cuando me enteré del fichaje no tenía duda de que iba a hacerlo muy bien. Hay jugadores en Tercera que pueden rendir mucho en Segunda B y solo necesitan que apuesten por ellos».
Pese a su calidad, Padín llevaba tres años jugando en Tercera División. Tras la lesión de larga duración de Nevado, el Pontevedra lo presentó en el mes de marzo como refuerzo de última hora de cara a intentar lo que entonces era una proeza: clasificarse para disputar la fase de ascenso a Segunda A.
Desde su llegada, el Pontevedra solo perdió dos partidos (Palencia y Osasuna B). Seis victorias y tres empates completan la estadística del revulsivo del conjunto granate.