Trabajando al borde del precipicio

Jesús Manuel García

PONTEVEDRA

24 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En el tramo entre los kilómetros 27,9 y 28,50 de la vía férrea Zamora-A Coruña, a su paso por el municipio zamorano de Carbajales de Alba, el trabajo era constante en la mañana de ayer. Por seguridad, la vía entre Puebla de Sanabria y la capital de la provincia seguía cerrada desde el lunes y una brigada del ADIF intentaba poner una solución. La vía discurre sobre un relleno que salva una vaguada. Hacia el lado de la colina tiene pocos metros de pendiente, pero hacia el opuesto es mucho mayor. Sobre los raíles no cayó escombro alguno.

El corrimiento de tierra ocurrió en la vertiente hacia el valle, debido a la acumulación de agua en este relleno. Una retroexcavadora y varios obreros estaban realizando la técnica del hincado vertical de carril, que consiste en cortar trozos de raíl para clavarlos en el suelo con fuerza formando una barrera. La brigada cortaba y colocaba los carriles, con terminación puntiaguda, en el terreno. No era la primera vez que se producía un desprendimiento en esta zona. El lugar donde están trabajando es muy solitario y de difícil acceso. Para alcanzar la vía fue necesario llegar a un parque eólico ubicado en lo alto de la colina y desde allí descender a pie más de medio kilómetro monte a través sorteando piedras y matorrales. Al llegar al fin de este trayecto aún hay que subir por el relleno sobre el cual se asienta la línea férrea, que en esa zona presenta un recta flanqueada por sendas curvas contrapuestas que se pierden en el paisaje.

Del lado del desprendimiento hay un importante desnivel. Al fondo se abre todo un valle ganadero típico castellano. En kilómetros a la redonda no se oye más que el lejano balido de ovejas. En poco tiempo se sumará al paisaje sonoro local el rugir de las palas del parque eólico.

Lejos de allí, a las 17.40 horas, en la estación de ferrocarril de Puebla de Sanabria entraba el talgo procedente de Vigo, Pontevedra y A Coruña con destino Madrid. Terminaba allí mismo su ruta. Tres autobuses recogieron a los 140 viajeros para llevarlos a Zamora a lo largo de 110 kilómetros. En la capital castellana subieron de nuevo al otro talgo que desde Madrid hizo el recorrido inverso. Así continuaban su viaje hasta la capital de España. Lo mismo pero al contrario, le sucedió a quienes habían tomado el tren en Chamartín, que tuvieron que bajarse en Zamora.

La opinión de los viajeros

«Yo me subí al talgo en Ourense y ahora tengo que coger un autobús para seguir. No tenía idea de que iba a tener que hacer parte del viaje en autobús desde aquí. Esto se me hace pesado porque precisamente cogí el tren para no tener que ir en autobús», explicó Marta Fernández. Alexandro Valeiras también viajaba desde Ourense a Madrid: «Esta viaxe estame sendo longa, como todas. Entereime deste percance de ter que coller o autobús en Puebla de Sanabria pola megafonía do tren antes de chegar á Gudiña. ¡Hai que ter paciencia!», dijo.

«Venimos desde Pontevedra y este viaje está siendo un poco accidentado, pero estaba previsto», explicó María Isabel Fernández. José González se subió al tren en Vigo y, al dejarlo en Sanabria, señaló que no le quedaba «otro remedio que seguir en bus», después de una buena travesía hasta allí.