El Celta emerge en el momento oportuno

Víctor López

PONTEVEDRA

El Celta salió del Carlos Belmonte con una inyección revitalizadora. Dos meses después volvió a vencer como visitante, y lo hizo en el escenario y el momento más oportuno. Su victoria le permite alejarse en cuatro puntos más el golaveraje del descenso. A un tercio del final de Liga, la salvación parece estar mucho más cerca.

Los dos equipos querían borrar el mal recuerdo de la pasada jornada. Ambos técnicos lo plasmaron introduciendo muchas novedades en sus formaciones. El conjunto vigués tenía cuatro caras nuevas, y solo la línea del centro del campo se mantuvo intacta.

Cellerino fue titular por primera vez a domicilio. Era una incógnita saber si el estilo más directo que el Celta propone con el argentino en el campo era posible como visitantes. Pronto se vio que no, al igual que se corroboró, como sucedió en anteriores jornadas, que Iago Aspas sufre en la banda izquierda y termina siempre dejándola desierta. Sus intentos de bascular con Trashorras para esa demarcación resultaron baldíos.

Los cuatro tantos que el Albacete había recibido en Cádiz provocaron que Julián Rubio propusiese un once mucho más parapetado. Un 4-2-3-1 dejaba en las botas de Hidalgo la inspiración ofensiva. El contratiempo le vino dado por la lesión prematura de este jugador que tuvo que dejar su puesto a Merino.

El miedo a perder se palpaba en los dos equipos. Ninguno estaba dispuesto a salirse del guión. La trascendencia de lo que podía significar una derrota les encorsetaba. La primera parte fue casi en su totalidad horrorosa. Solo en los últimos compases se abrió un poco el partido pero ni siquiera estas tímidas alegrías propiciaron que en la estadística pudiese contabilizarse más de un defectuoso y flojo remate a puerta de Callejón. Fue la confirmación del porqué estos dos bloques atraviesan por un pasaje de terror que puede condenarles al infierno de la Segunda B.

Para la segunda mitad solo cabía esperar que el partido tendiese a mejorar. Pronto Alberto otorgó al contrario un avance. Una falta absurda en el medio campo supuso su segunda tarjeta amarilla. El Alba se quedaba con diez, con todo el segundo período por delante. Esto unido a que el público local empezó a impacientarse, y a abuchear a los suyos, fue mucha ayuda para el Celta que no la desaprovechó.

Un robo de balón de Vasco Fernandes encontró a un inspiradísimo Dani Abalo. El arousano aguantó perfecto para que entrase Iago Aspas. El ciclón de Moaña no se puso nervioso. Salvó al Celta del descenso la pasada temporada, a Eusebio de la destitución en Girona, y en su carrera por otra muesca de gloria batió con un disparo entre las piernas a Cabrero.

El gol fue demasiado mazazo para los manchegos. Cellerino pudo hacer rápido el segundo, y esto espoleó aún más a la grada. En medio de una pitada generalizada la afición albaceteña acabó entregada al cuadro vigués con una nueva jugada colectiva en la que otra asistencia de Abalo la culmina esta vez Trashorras con un golazo que levantó los aplausos del público. Después ¡olés!, para el juego celeste, y gritos de «a Segunda B» para sus futbolistas. Con este ambiente el Celta no se ensañó, aunque Danilo pudo hacer en un par de ocasiones el tercero. Prefirió disfrutar de un triunfo que le concede un margen de confianza, y un colchón de puntos sin precedentes en esta Liga.