Lacón sobre ruedas y piñata

Chelo Lago consuelo.lago@lavoz.es

PONTEVEDRA

Para rematar las fiestas del carnaval y por aquello de que estamos en pleno invierno, nada mejor que disfrutar de una buena laconada y si va acompañada de otras muchas actividades, como ocurrió el domingo en Cuntis, mejor que mejor. La villa termal celebró su Festa do Lacón con Grelos, que a pesar del aviso de temporal estuvo muy concurrida y fue todo un éxito. Cerca de 2.200 personas se pasaron por la carpa de degustación, situada en el entorno del Pabellón, y también fueron muchas las que visitaron las carpas de la Praza da Constitución, donde estaba instalada una exposición de camelias, con especies de mucho colorido, y demostraciones de oficios tradicionales. A pesar de celebrarse la 13 edición, supersticiones fuera, la concejala de Cultura y Turismo, Belén Pazos, con la anuencia de la alcaldesa, Fátima Monteagudo, y ante el éxito alcanzado, ultima ante la Xunta la solicitud para la declaración de la cita gastronómica como fiesta de interés turístico de Galicia.

Precisamente en el marco de esa fiesta se celebró la segunda edición de la Vespalacón, una concentración de vespas y lambrettas en la que participaron alrededor de noventa motos, una cifra más que aceptable teniendo en cuenta la alerta naranja emitida por las autoridades, como comentó su organizador, Damián Cortés. Participaron motoristas llegados desde Vigo, Pontevedra, Vilagarcía, Cambados, Arcade, Padrón, Santiago, Ourense y hasta una pareja de Burela y un australiano afincado en A Coruña. «Co aviso do mal tempo -comentó Cortés- pensamos que non habería tantas». Eso sí, el pincho que se iba a servir en la carballeira de San Ildefonso tuvieron que tomarlo bajo techo, pero se mantuvieron otras actividades, como la ruta programada. La concentración remató con el sorteo de regalos. Y la jornada festiva, en la que no faltaron diversos talleres de carnaval y de artesanía y demostraciones de oficios tradicionales, finalizó con el velatorio y el entierro del chapante, el protagonista del entroido de Cuntis.

Y en Marín, los carnavales se cerraron con el domingo de piñata, en el que se revivieron antiguos juegos y costumbres, como el de urrar as olas o la piñata en plena Alameda. En el primero, los participantes se van pasando una olla de barro llena de harina -antes eran cenizas-, hasta que se rompe. Y en el segundo, se busca directamente su rotura, aunque a ciegas y armados de un palo. En ambos casos, el resultado es el mismo, una lluvia de harina que mancha a los participantes.

En la Casa da Cultura de Amil, en Moraña, se juntaron el domingo más de un centenar de personas para degustar el tradicional cocido de invierno que la Asociación Gastronómica e Cultural de Amil ofrece a las asociaciones, vecinos y amigos de la parroquia. La cita gastronómica se completó con un caldo y orejas y tetilla con membrillo de postre, además de cafés y aguardientes. Los asistentes disfrutaron, un año más, de una buena comida y mejor sobremesa gracias a la iniciativa del colectivo que dirige Lourdes García.