La curiosidad mató al gato, pero no al ser humano. El deseo de descubrir y el afán de trazar nuevos caminos han hecho que el hombre alcanzase objetivos inimaginables. Parte de esa curiosidad podrá ser ahora saciada en Sanxenxo.
La Cúpula de Caixanova llegará esta mañana a la villa, centro neurálgico del turismo que se desplaza hasta las Rías Baixas. La cúpula pretende con sus talleres y actividades buscar fórmulas innovadoras para la expresión artística y dinamizar así la vida de la villa.
La pieza diseñada por el ingeniero Quim Guixá se ubicará en la Praza do Mar, a pie del puerto deportivo Juan Carlos I, hoy viernes y mañana. Guixá participó en el diseño de infraestructuras deportivas ejecutadas para los Juegos Olímpicos de China en 2008 y en la elaboración del espectáculo nocturno Exposición Universal de Japón.
La cúpula es una apuesta definitiva por la innovación y el mundo de la magia, y los asistentes reciben allí mismo explicaciones de trucos de los que acaban de ser testigos.
La llamativa cúpula estará operando desde las diez de la mañana hasta las dos del mediodía y desde las cinco y media y nueve y media de la tarde.
Los talleres se enmarcan bajo el título de ¿Ciencia o magia?, puesto que se podrá ver cómo desaparece el agua de un vaso, cómo se fríe un huevo sin aceite, cómo el vino se convierte en agua y cómo un simple sobre de kétchup se utiliza como un detector de mentiras.
La parte superior de la estructura hinchable es un casquete esférico de doble cámara, de aproximadamente seis metros de diámetro. Allí nacen doce cuartos de arco simétricos que reposan sobre un toroide que sirve de base.
Cuando se hincha, la plataforma se convierte en un edificio sin columnas capaz de resistir cada metro lineal de tela de unas tres toneladas de peso.
«Ante los ojos de los visitantes se llevarán a cabo un conjunto de experiencias que desafiarán nuestra lógica y que nos llevarán a pensar en un truco de magia», advierten los promotores de la cúpula. «Por suerte, la ciencia no tiene trucos y, tras cada experiencia, entre todos encontraremos la explicación del fenómeno observado».
Los impulsores de la iniciativa afirman que se trata de un ocio alternativo. La capacidad de la carpa es de un máximo de 40 personas, que pueden acceder al interior de la cúpula desde una de las dos entradas a la misma.
«Meterse en la cúpula es alcanzar un mundo totalmente nuevo», precisa la concejala de Cultura de Sanxenxo, Paz Lago. «Afortunadamente allí le explican las cosas a uno».
Hoy y mañana vecinos y visitantes aprenderán trucos de magia que no dejan de ser simplemente producto del trabajo de la ciencia en acción.