Cádiz y Cartagena se encontraron en un abrir y cerrar de ojos en la división de plata con una sola eliminatoria
26 may 2009 . Actualizado a las 11:54 h.Desde que se creó el actual formato de Segunda División, la comisión encargada de regularla le dio innumerables vueltas para incentivar especialmente a los campeones de cada grupo. Al fin lo ha conseguido. Cádiz y Cartagena solo necesitaron superar una eliminatoria para acceder a Segunda División por un camino que antes era eterno.
La experiencia de los granates en la temporada 2003-04, en la que consiguieron el salto a la división de plata, supuso disputar una liguilla entre cuatro equipos, con idas y vueltas que dejaban hundidos a unos jugadores que tenían que volver a los entrenamientos sin apenas tiempo para recuperarse de una interminable temporada.
Sus rivales en junio del 2004 fueron Mirandés, Lorca y Badajoz, con los que tuvo que enfrentarse en seis ocasiones. Mientras, el Cádiz del ex granate Javi Gracia y el Cartagena solo han necesitado una eliminatoria de ida y vuelta para pasar a formar parte de la Liga de Segunda División.
El Pontevedra disfrutó de dos títulos de campeón de grupo. Fueron en la temporada 2003-04 y en la 2006-07, en la que ascendió bajo el sistema de una liguilla en la que tuvo que superar una encerrona en toda regla en el campo del Lorca, con agresión incluida al presidente de la entidad granate, Nino Mirón.
En su vuelta a la división de bronce, el Pontevedra por entonces de Javi Gracia volvió a demostrar su gran regularidad al colocarse de nuevo al frente del grupo primero.
Pero el fantasma de las eliminatorias directas acabó condenando a un club ambicioso y con muchas ganas de volver a la antesala de la Primera División, en la que el equipo marcó época en 1965, con una trayectoria que nunca se ha conseguido superar.
Gracia, dos oportunidades
Curiosamente, el entrenador que acaba de ascender al Cádiz tuvo dos oportunidades para llevar al Pontevedra a esa categoría. En la primera, que llegó en la recta final de la competición después de ser destituido Alberto Argibay, aún tuvo tiempo para colocarlo al frente de la clasificación.
Pero el sistema de competición por eliminatorias directas nunca se le dio bien al Pontevedra. En la temporada 2005-06 se disputó por primera vez y chocó de bruces con el filial del Sevilla. A pesar de que los granates regresaron de Andalucía con un ilusionante 0-2, los jóvenes sevillistas se aprovecharon de una pájara del Pontevedra y acabaron igualando la eliminatoria. El valor doble de los goles en campo contrario decidió.
Javi Gracia entró en ese escenario dispuesto a enmendar el error de la campaña anterior. Se mantuvieron las eliminatorias y se repitieron los acontecimientos.
El segundo rival del entrenador navarro volvió a sacarle los colores al conjunto pontevedrés. Se enfrentaron al Córdoba y en la ida no se movió el marcador. En la vuelta, el Pontevedra tuvo en su mano el pase a la siguiente ronda con un 2-0, pero se relajaron y con un 2-2 final volvieron a decidir los goles foráneos.
Segunda oportunidad
El año pasado fue la segunda oportunidad para Gracia. Con medio equipo lesionado, el Ceuta, con el que empató en la ciudad autónoma, acabó venciéndose en Pasarón por 1-2. En Irún se cumplió para el navarro el dicho de a la tercera va la vencida.