El respaldo a la alternativa defendida desde el Concello de Pontevedra y la Diputación debilita la posición de Fomento en favor de la doble autovía
24 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hablar de la autovía A-57 es referirse en realidad a dos infraestructuras muy similares: Pontevedra-O Confurco (cerca de O Porriño) y Pontevedra-Vigo. La primera responde a la vieja promesa -está sin cumplir desde 1993- de conectar la capital de la provincia con la autovía Rías Baixas A-52. La segunda -una iniciativa que data del 2004- debe proporcionar una alternativa gratuita por carretera entre las dos ciudades.
Las dos autovías discurren en paralelo en un tramo de unos 13 kilómetros que, según algunas fuentes, suponen un gasto a mayores evaluable entre 60 y 100 millones de euros. Evitar esta duplicidad fue el objetivo de dos alternativas de trazado planteadas desde distintas Administraciones y sobre las que hasta ahora no ha habido ningún tipo de acuerdo.
La primera de estas alternativas consiste en construir el tronco central de la A-57 entre Pontevedra y O Confurco tal como está previsto y en realizar además un ramal Pazos de Borbén-Os Valos-Peinador para la conexión de Pontevedra con Vigo. La segunda apuesta por hacer justamente lo contrario, es decir, construir la autovía Pontevedra-Vigo -bordeando Ponte Sampaio, Arcade y O Viso- y realizar algún tipo de ramal cara a Confurco desde la zona de Redondela.
A favor de la primera opción, llamada también alternativa 11, se había posicionado hasta el momento el Concello de Pontevedra (por unanimidad) y varios colectivos vecinales. También la respaldó la Diputación Provincial en la etapa en la que Agustín Hernández, nuevo responsable de la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras (MATI), se encontraba al frente de la dirección de Infraestructuras del ente provincial.
A favor de la segunda opción, conocida como alternativa 5, se había manifestado fundamentalmente el Concello de Redondela, que trataba de subsumir en la autovía Pontevedra-Vigo el trazado de la circunvalación de la villa que, en el año 2006, había provocado una ola de protestas.
Redondela contó con el apoyo inicial de la Xunta para apostar por esta opción y no quedar descolgada de la red estatal de vías de alta capacidad. En tiempos de María José Caride en Política Territorial, la ex conselleira envió incluso una carta a Fomento en la que proponía hacer la autovía Pontevedra-Vigo y construir luego un conector con la A-52 desde la zona de Redondela hacia O Confurco.
El Concello de Pontevedra, protestó airadamente en aquella ocasión. Alegó que el proyecto Pontevedra-O Confurco estaba más adelantado y que llevaba demasiados años en espera como para fiar la conexión de la capital con la A-52 a un hipotético conector Redondela-O Confurco para el que no había ni trazado.
Apuesta final
Caride se vio obligada entonces a realizar una aparente rectificación y a escribir a Fomento anulando su alegación en favor de la alternativa 5 y el conector Pontevedra-Redondela. Pero en Pontevedra siempre se tuvo la impresión de que Caride seguía apoyando la propuesta de Redondela y, de hecho, esta fue la opción finalmente elegida por Fomento hace unos meses para el trazado la autovía Pontevedra-Vigo: un trazado cercano a Ponte Sampaio, Arcade, O Viso y Redondela que, aedmás, funcionaría como variante de la villa de los viaductos y que la metía en el mapa de las autovías.
La nueva Xunta, sin embargo, acaba de mover ficha en el tablero de la A-57 al apostar por la posición del Concello de Pontevedra. Se trata a grandes rasgos de seguir la alternativa 11 hasta Pazos y, desde allí, enfocar un ramal hacia Os Valos-Peinador. A decir de sus promotores, solo representaría tres minutos más de viaje entre las dos ciudades que la alternativa que bordea Ponte Sampaio y a Arcade .
Esta decisión debilita la posición de Fomento en este asunto que se ha quedado solo o, mejor dicho, con el único apoyo en esta partida del Ayuntamiento de Redondela. De momento, el ministerio sigue tramitando las dos autovías en paralelo, pero hay quien piensa que aún hay posibilidades de diálogo.