Apuestan por el poblado de transición para las familias gitanas de Caritel

Nino Soto

PONTEVEDRA

Ahora, por fin, la apuesta es clara, definitiva y pública. Los alcaldes de Poio y Ponte Caldelas señalaron ayer que el punto y final al conflicto social provocado a raíz de los realojos de las familias gitanas a Caritel pasa por trasladarlas al denominado poblado de transición de O Vao y donde actualmente conviven otras tres familias de etnia gitana.

Aunque de momento solo son palabras, ambos regidores insisten en la necesidad de que sea la Xunta la que lleve la batuta, ya que sin su implicación el realojo de las familias gitanas es inalcanzable. De hecho, reclaman que la Administración autonómica nombre a los interlocutores necesarios para negociar un hipotético traslado de las dos familias afectadas.

Los dos alcaldes reconocen que la mudanza de las familias al poblado de transición «non xeraría ningún tipo de conflicto».

Ante este panorama, el regidor de Ponte Caldelas, Perfecto Rodríguez, precisó que las familias gitanas que residen actualmente en la casa de Caritel se quedarán allí hasta que se materialice la nueva alternativa. «É necesario rebaixar a tensión social», reseñó el mandatario, detallando que las concentraciones vecinales en Caritel y la presencia de sus vecinos en los plenos de Poio han cesado. «As familias seguirán en Caritel ata que chegue o acordo», manifestaron ambos alcaldes. «Nunca se plantexou botar ás familias se non tiñan onde ir», explicó Perfecto Rodríguez.

Por su parte, el alcalde de Poio, Luciano Sobral, insistió en que la alternativa del poblado de transición «é boa para todos». Las negociaciones bilaterales aceleraron tras conocerse la sentencia que declaró nulos los contratos de alquiler mediante los que las familias gitanas residían en la casa de Caritel que adquirió Poio en propiedad.

Aunque tímidamente también se barajaron como alternativa buscar bolsas de alquiler autonómicas o viviendas de protección oficial, lo cierto es que esas posibilidades conllevarían a la misma presión social que se produjo en el barrio pontevedrés de Monte Porreiro y en Caritel. «Como dixo un veciño en este tema non ten que haber nin vencedores nin vencidos», afirmó Sobral.

La apuesta está hecha y solo falta saber las fichas que jugará la Consellería de Traballo e Benestar y la de Medio Ambiente e Infraestructuras.