En la cuarta sesión del ciclo denominado Novaxove que organiza Caixanova enfocado hacia un público joven, se ha presentado en Pontevedra el grupo de percusión Odaiko, poseedor de una amplia gama de instrumentos de la familia de percusión que, a la postre, hicieron las delicias de los asistentes. Novedad, originalidad, virtuosismo, sincronización, ritmo, compenetración, multiplicidad? fue algo que sorprendió a un amplio sector del público.
El espectáculo ofrecido bajo el título de Galician on Board, contiene una complejidad difícil de definir y expresar con palabras. El grupo está formado por grandes profesionales, con estudios de música culta realizados en conservatorios, siendo componentes e invitados de diversas orquestas sinfónicas. Sus nombres son: Juan M. Collazo (natural de Merza, ideólogo y director artístico del grupo), Antonio Ocampo (de Vigo), Lester Rodríguez (cubano) y Paulo Silva (brasileño y especialista en batería y pandereta, instrumento del que es un auténtico virtuoso). Este cuarteto contó con la colaboración de Guadi Galego: hasta hace poco, componente vocal del grupo Berrogüetto.
Narración
La interpretación de Odaiko estuvo intercalada con unos textos en off escritos por Juan M. Collazo y Fran Lavía, siendo narrados por este último. Entre número y número, hizo referencias a la música de percusión: Originaria gallega, ancestral africana, caribeña, etc.; realizando fusiones con música de diversos puntos de España. Asimismo, la narración contenía sentidas referencias a la emigración gallega de los siglos XIX y XX; a cuando las cosas iban bien dadas, la espontánea expresión surgía en la música y la danza a través del folclore; lo que suele decirse: La danza sale de la panza. También, referencias poéticas del agua, viento y sol y de la compenetración del cuerpo humano y la naturaleza.
Un espectáculo complejo, adobado por una inteligente aplicación de luz y sonido. Imaginémonos lo que es coordinar en torno a 42 micrófonos empleados en dicha actuación.
En cuanto a la interpretación, de manera sucinta vamos a comentar sus temas: Se inició con el título Set ups, dedicado a percusión múltiple; seguido de Grooving for Odaiko, compuesta por el estudiante de jazz gallego Adrián Saavedra: compositor, pianista, bajista, arreglista, etc., obra escrita para vibráfono, 2 marimbas y batería; tras una introducción, dieron paso a la voz Guadi Galego que entre bastidores ofreció una canción de Arrieiro (con Silva a la pandereta), fusionada con un tema andaluz; le siguió Corporal, de ritmo funk; luego Gris Carioca, tema brasileño compuesto por Ton Risco en el que intervienen: vibráfono, 2 marimbas y pandero; en sexto lugar ofrecieron Odaikos, un tema escrito por y para el grupo; seguidamente, Guadi interpretó unas canciones de tipo popular con gran inflexión de voz, buen registro, color y estilo, de gran dificultad vocal; continuando con un espectacular número titulado Tubos, en el que unos tubos de plástico de distintas longitudes, correspondientes a sendas notas musicales, eran golpeados con las manos en el suelo, en tres grupos, interpretando el Can-can de la ópera Orfeo en los infiernos, de Jacques Offenbach, de gran virtuosismo y espectacularidad; con el tema Latín hicieron una referencia al Café Tropicana de La Habana, con su tertulia y bailes sensuales; cerrando el programa con Tecno, basado en la percusión de tubos de PVC y canción rap a cargo del jovial Paulo Silva; los tubos verticales y en horizontal fueron empleados cual barras de percusión gigantes.
El público, entre sorprendido y contagiado del ritmo, aplaudió entusiasmado, consiguiendo un bis titulado José Before John que comienza con palmas por sevillanas hasta armar un aquelarre de ritmos y alegría. Por si esto fuera poco, al finalizar y en el hall del auditorio, rodeados de público ofrecieron un nuevo bis. El público encantado y los artistas, también.