La compañía teatral Lagarta Lagarta ha realizado una escala en Pontevedra para ofrecer la comedia original del laureado escritor, director cinematográfico, docente y guionista argentino Carlos Gorostiza titulada Aeroplanos (1990). Auspiciada por Caixanova, la representación ha tenido lugar en el auditorio de su Centro Social en la ciudad del Lérez, con aforo completo.
Aeroplanos es una obra bien hilada, tierna, humana, sencilla, grácil? en la que dos amigos de la infancia (Cristo y Paco), al quedarse viudos en breve tiempo, estrechan y refuerzan sus lazos de amistad. Son hijos de españoles nacidos en el Nuevo Mundo. Se visitan asiduamente y se preocupan por la salud uno del otro. Están pendientes del resultado de una analítica. Toman café de un termo y juegan una inacabable partida de dominó. Su carácter cambia de la mañana a la tarde (las dos partes en que se divide la obra).
Un platónico matrimonio
Pese a la complicidad y buena avenencia entre los dos, cual platónico matrimonio, no faltan entre ellos sanas y frecuentes discusiones que nos hicieron recordar las parejas cinematográficas de Stan Laurel-Oliver Hardy y Jack Lemmon-Walter Matthau, creando una química con el público capaz de aflorar la sonrisa y la risa abierta o la inducción a una furtiva lágrima, debido a la hilaridad o a la sensibilidad de su trama. Sus hijos y nietos están presentes, aunque no de forma física y, sobre todo, el recuerdo de las esposas fallecidas, lo cual hace que se apoyen mutuamente.
Un canto a la amistad
En el fondo, la obra es un canto a la entrañable amistad. Un instante en el que se visualizan sus vidas. Un vuelo sin motor de la imaginación. Al final, Paco se desprende del resultado de la analítica sin ser leído y con el dinero que tiene ahorrado decide hacer un viaje con su amigo a España, la tierra de sus mayores, luego a Francia e Italia; subirán a Las Dolomitas, recorrerán toda Europa hasta Rusia, mientras canta como un ritornelo: «No cantes, hermano, no cantes, que Moscú no está cubierta de nieve?». Se abrazan y bailan juntos el vals El aeroplano. Están contentos. Se sienten libres y jóvenes. Con sus brazos, imitan las alas de un aeroplano. Bailan por todo el cuarto de estar, como dos jóvenes. Como dos aeroplanos jóvenes. ¡Entrañable!
Dos grandes actores
Solamente dos actores dieron vida a los personajes y ¡de qué forma!: Ernesto Chao (en el papel de Cristo) y Xosé Manuel Olveira "Pico" (en el rol de Paco), dos veteranos y populares actores gallegos del teatro, cine y televisión, nacidos en Ribadavia y Muros, respectivamente, han efectuado un trabajo profundo y sentido de sus personajes, imbuidos de una gran dignidad. Su actuación, uno pausado y otro agitado, merece nuestro encendido aplauso. Sus matices han captado el interés del numeroso público asistente que han recorrido desde la risa al nudo en la garganta: Dicción y entonación, volumen sonoro y desenvoltura escénica; dos artistas en su hábitat natural.
Dos grandes actores que sin dejar su registro humorístico habitual, han ofrecido a los asistentes otro aspecto diferente de su paleta interpretativa, con unas profundas pinceladas de sensibilidad y ternura; todo ello desarrollado durante noventa minutos. Resaltaremos, asimismo, la dirección de Rosa Álvarez (esposa de Ernesto Chao), contando como ayudante a Marta Sacau (coproductora ejecutiva, junto al mencionado Ernesto) y la traducción al gallego de Avelino González, sobre un texto originariamente porteño.