Diseño de saltamontes para el AVE

A. Castroverde

PONTEVEDRA

Dientes de sierra en la línea expropiatoria del tramo entre Pedra Picada y Cerponzóns provocan quejas vecinales por el distinto tramo dado a casas y fincas

24 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Vecinos de Alba volvieron a presentar este fin de semana nuevas alegaciones contra las expropiaciones del AVE. Se quejan de que la línea expropiatoria va dando saltos desde Pedra Picada a Cerponzóns y que el resultado es que no todas las fincas reciben el mismo trato. Los vecinos quieren que el tren de alta velocidad ocupe el mínimo espacio posible, a poder ser, la franja de obras y poco más. De no ser así, lo que ahora son alegaciones podrían transformarse en el futuro en recursos.

Es como si la regla y el compás hubiesen cedido «a un saltamontes» el trazado de las líneas de expropiación, se queja Xesús Pérez Viéitez, uno de los firmantes de las alegaciones del pasado fin de semana, mientras muestra planos con llamativos dientes de sierra en la zona a expropiar.

Los vecinos se alegran de que Fomento haya suprimido en Pedra Picada la expropiación de la zona de dominio público exterior a la obra (8 metros) a fin de salvar un grupo de casas existente en la zona. Pero lamentan que este criterio restrictivo, empleado asimismo en otros puntos, como el matadero municipal, así como para salvar algunas casas particulares, no se siga para el resto del tramo.

Quieren que se suprima la expropiación adicional de ocho metros en todo el recorrido paralelo al Camino de Santiago, desde Pedra Picada hasta el final del tramo en Cerponzóns. Señalan que a estos 8 metros y a la plataforma electrificada (de 13,9 metros de ancho) se añade, en sentido norte, a partir aproximadamente del kilómetro 4,5, un margen adicional de unos tres metros, unido en algún caso a un pequeño terraplén.

Todos estos conceptos sumados hacen que en Guxilde, por ejemplo, junto al cruce del tren actual con la vieja carretera local que unía la N-550 a Santiago y la PO-531 a Vilagarcía, hasta dos casas de piedra, dos cobertizos y un hórreo se vayan a ver afectados por la nueva línea de alta velocidad. Junto a estas casas se encuentra también la vieja vivienda del guardabarreras, ahora libre y hasta hace poco ocupada por dos personas mayores, que va a ser totalmente derribada.

Si uno se asoma a la vía aún puede ver la vieja caseta desde la que el guarda accionaba la barrera. A unos 200 metros al sur, en el matadero, la línea expropiatoria se encoge para salvar la propiedad municipal. Algo parecido ocurre con fincas en la zona de Cernadas.

Adiós a la parra

Frente a la antigua Cros, Aurelio Abelleira mostraba ayer en Ferreira-Lérez su bodega y un emparrado. Allí, si nadie lo impide, habrá línea de ocho metros que, además de la parra y la bodega, se llevará por delante otra casa de piedra aprovechable para turismo rural, situada en la ruta que marcó Sarmiento del Monasterio de Lérez al de Poio.

Los vecinos han pedido en Ponte Cabras, muy cerca de este punto, la recuperación del camino tradicional a a Santiago desviado por el ferrocarril. Ahora, está lleno de maleza y es preciso limpiarlo. Se trataría además de prolongar el viaducto del tren en Ponte Cabras para recuperar el empedrado del camino y su antigua perspectiva sobre el viejo molino engullido por la antigua Cros.