Durante el año 2007, el Concello de Pontevedra completó los trámites referidos a un total de 335 vehículos abandonados en las calles de la ciudad. De ellos, 207 acabaron como chatarra, previa catalogación oficial como residuos sólidos urbanos. En los otros 128 casos, los propietarios respondieron a los requerimientos del Concello y retiraron voluntariamente sus vehículos. En la mayoría de los casos, para darlos de baja en tráfico y gestionar también su transformación en chatarra. Los propietarios de los vehículos que con considerados residuos sólidos urbanos se pueden enfrentar a multas de entre 6500 y 60.000 euros si pese a los requerimientos no actúan.
Entre los 335 vehículos que se retiraron en el 2007 figuraban un total de 45 motocicletas de distinta cilindrada.
Desde el Concello se destaca que para considerar abandonado un vehículo e iniciar los trámites para su retirada tienen que darse ciertas circunstancias, como que permanezca al menos un mes aparcado en el mismo lugar y presente evidentes signos de deterioro. Esos signos son cuestiones como crecer de algún cristal, faltarle alguna de las placas de matrícula, tener excesivamente baja la presión de las ruedas o que se aprecie la imposibilidad de poder hacer un uso normal del vehículo en cuestión. Evidentemente, una simple capa de suciedad, por intensa que sea, no da pie a una denuncia de abandono.