La receta de Barcelona

PONTEVEDRA

El RACC propone doce soluciones para reducir el atasco en los accesos a la ciudad condal que podrían ser extrapolables a Vigo

13 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Barcelona es diez veces mayor que Vigo pero comparten mucho en común: un área metropolitana, polígonos industriales en la periferia, un puerto con gran movimiento de mercancías y... atascos en las entradas de la ciudad.

Quizás la solución para el colapso del puente de Rande provenga de un estudio sobre la congestión en los accesos a Barcelona desde su área metropolitana. Técnicos del Automóvil Club (RACC) dedicaron año y medio a medir con un laboratorio móvil la densidad media del tráfico (IMD) en los seis corredores de acceso a Barcelona y las congestiones que hacen perder 105.000 horas diarias a medio millón de conductores. También encuestaron a los viajeros para saber si les gustaría cambiar de medio de transporte.

El resultado fue una receta de doce medidas, algunas diseñadas específicamente para Barcelona porque así lo justifica la intensidad media de tráfico en la ciudad condal. «Pero a grandes trazos sería extrapolable y podría aplicarse a otras ciudades con los mismos problemas», indican fuentes del RACC.

El estudio fue presentado a finales de noviembre del 2007 y propone medidas como instalar paneles inteligentes de señalización en las entradas de la ciudad, buses exprés entre las capitales del área metropolitana, más autobuses en los polígonos industriales o corredores especiales para los camiones que circulan hacia el puerto. Por el momento, ninguna de las sugerencias ha sido puesta en marcha.

Carriles bus. El estudio del RACC propone cuatro carriles bus o de vehículos de alta ocupación (VAO) en los corredores de acceso al área metropolitana. Ya funciona en Madrid. Por ejemplo, los autocares que salen desde Moaña, Pontevedra, O Porriño o Redondela a Vigo circularían por un carril especial. Sería una alternativa al coche.

Bus-Exprés. Se trata de líneas de autobús que unen los pueblos del área metropolitana y que realizan muy pocas paradas para ganar tiempo. Por ejemplo, un bus que uniese Redondela o Moaña y el centro de Vigo en quince minutos, sin la parada habitual en el hospital de O Meixoeiro. Los técnicos del RACC estiman que este sistema veloz atraería a 10.000 usuarios de coche en Barcelona.

Bus del polígono. La idea es implantar o aumentar la frecuencia de los servicios discrecionales en los polígonos industriales. Sería una alternativa rápida y barata para los trabajadores vigueses de los polígonos de O Porriño, Mos o Valladares que ahora deben circular por la AP-9 en el tramo Rande-Puxeiros. Actualmente, el Concello de Vigo planea aumentar el número de frecuencias del bus de Vitrasa al polígono de Balaídos para reducir el uso del coche. El RACC estima que 4.000 usuarios de Barcelona se beneficiarían cada día.

Transbordos de coche al tren. Las denominadas líneas de aportación consiste en brindar la oportunidad a los conductores de que aparquen su vehículo cerca de una estación, por ejemplo la de Redondela, Arcade o Pontevedra, y hagan el transbordo al tren para continuar su viaje a Vigo. Eso requeriría el paso de trenes de cercanías cada diez o quince minutos en las horas punta. Además, la estación de Vigo debería contar con buses cada cinco minutos hacia el centro. En Barcelona, habría 2.500 usuarios nuevos de tren.

Aparcamientos de disuasión. Supondría la construcción de párkings alternativos cerca de estaciones de tren o autobús para permitir un cómodo transbordo. Así, unos 5.000 nuevos usuarios de Barcelona podrían cambiar el coche por el tren.

Línea transversal. Construcción de otra línea férrea que comunicaría dos capitales del área metropolitana de Barcelona y que debería contar con un aparcamiento para 3.000 coches. Aplicable a Vigo sería la creación de tren de Cangas a Moaña o de O Porriño a Vigo.

Incremento de la ocupación media del coche. Las Administraciones deberían incrementar el número de ocupantes en el vehículo privado. En Barcelona, la tasa es de 1,2 y en la autopista AP-9 asciende a 1,8.

Señales inteligentes. Fuentes del RACC aseguran que esta es la idea más exportable y que ya funciona en otras ciudades europeas. Se trata de instalar en los viales de acceso unos paneles que avisen al conductor para que reduzca la velocidad a 80 km/h cuando el tráfico es muy denso o que acelere a 120 km/h cuando circulan pocos coches para que despejen las salidas.

Párking disuasivo. Se trataría de penalizar el aparcamiento en la ciudad para disuadir a los conductores. Propone implantar una estrategia tarifaria en el centro, zonas reguladas para limitar el estacionamiento de larga duración y mejorar el sistema de distribución de mercancías.

Carril específico para camiones. La RACC propone crear un carril específico para los camiones que acceden al puerto. En Vigo se creó una salida directa desde la AP-9 pero con escaso tráfico. Otra idea para Barcelona es dotarla de un cinturón litoral que evite que dos carriles con flujo importante de vehículos confluyan en uno. Otra sugerencia es crear un nudo de conexión entre dos autopistas para eliminar un carril lento.