Ni quemada, ni frustrada por la política

La Voz

PONTEVEDRA

Salomé Álvarez estuvo quince años en la política activa, ocho en exclusiva, y experimentó la imposibilidad de conciliar esa actividad con la vida familiar y laboral. «As leis de conciliación que fan os politíticos non valen para eles».

Fue concejala desde 1991 hasta 2001, los dos últimos años en el gobierno, y entre sus logros está el Centro Municipal da Muller y las primeras políticas activas de Igualdad.

Durante dos legislaturas fue diputada autonómica y en el 2001 se convirtió en la primera mujer nombrada vicepresidenta segunda del Parlamento gallego, honor que compartió con la primera vicepresidenta, Inmaculada Rodríguez, del PP, y la socialista Dolores Vilariño, secretaria. Cuenta que cuando los otros partidos supieron que el BNG designaba a una mujer, hicieron lo mismo.

En el 2005, Álvarez, «beirista» declarada, decidió retirarse por motivos personales y circunstanciales. Coincidió con la marcha de Xosé Manuel Beiras, «unha das personalidades máis lúcidas que ten este pais», remarca.

Sigue vinculada al BNG y subraya que no salió de la política «nin queimada, nin frustrada». Al revés, «foi unha experiencia extraordinaria». Simplemente, «non vin a necesidade de seguir e precisaba un cambio na miña vida», explica. Se define como «unha política atípica», que empezó a ejercer esta actividad por casualidad y nunca la vio como profesión.

Cuando recuperó su vida y volvió al Instituto, después de ocho años, le pareció que se había marchado ayer. Es feliz dando clases y habla de sus alumnos de maravilla.