La obra de William Shakespeare Romeo y Julieta, junto a sus diversas variantes, ha sido un tema muy recurrente en las artes plásticas, teatrales, cinematográficas o televisivas; si bien, de manera especial, en el sugestivo mundo de la música: sinfónica, ópera, ballet Así, diversos compositores de renombrada valía han puesto música a Romeo y Julieta, al igual que a otros personajes literarios como Don Quijote o Don Juan Tenorio.
La compañía estable Ballet y Orquesta del Teatro Nacional de Brno (Chequia) invitada por la Obra Social Caixanova, realizó una gira de tres representaciones por Galicia (Ourense, Pontevedra y Vigo) para ofrecer un clásico del ballet del siglo XX, el referido Romeo y Julieta. Inspirada partitura en su línea melódica, armónica y rítmica escrita por Sergei Prokofiev, de acuerdo con un acertado proyecto del compositor con el director de escena Radlov, que vio su culminación en el año 1936 con el número 64 de su opus. Este ballet fue estrenado precisamente en la ciudad de Brno, en el mes de diciembre de 1938, por ello supone un especial cariño y atención por parte de la mencionada compañía.
La obra
Pese a las disputas encarnizadas de dos familias de la nobleza veronesa (Montesco y Capuleto), surge el amor entre el joven Romeo y la jovencísima Julieta, miembros de dichas familias. Tras una serie de sucesos, la obra concluye con la trágica muerte de los amantes, circunstancia final que servirá para sellar la paz entre ambas familias. Dando vida a esta historia, Prokofiev escribió una excelente y singular partitura llena de diversos matices que, en la representación ofrecida, está por encima de todo el espectáculo, el cual comenzó con cierta timidez y frialdad pero que en el transcurso del mismo fue a más, ganando en ritmo y brillantez.
Hoy, los grandes teatros y medios audiovisuales nos tienen acostumbrados a la suntuosidad de este tipo de obras; sin embargo, superando las limitaciones propias de nuestro entorno, el espectáculo que hemos presenciado en Pontevedra alcanzó un nivel muy digno.
Aparte de sacarle el sombrero a la partitura musical, cuyo tramo final tiene un expresivo dramatismo, ha sido destacada la dirección artística y coreográfica de Zdenek Prokes y el elegante vestuario de Josef Jelinek.
Los decorados han sido prácticamente inexistentes, no sabemos si por no haber sido transportados o por las condiciones del local; en cuanto a la luminotecnia, podemos calificarla de elemental.
La orquesta formada por 52 profesores así como su director, Jan Zbavitel, han cumplido con su cometido, pese a algunos excesos en las trompetas, trompas y tuba; los violonchelos y violines (estos últimos en las partes virtuosísticas), con mucha calidad.
Bailarines
Excelente la aportación de los dos jóvenes bailarines protagonistas: Michal Stipa (Romeo) de esbelta figura física y artística y de poderosos brazos, amén de su partenaire Jana Pribylova (Julieta), dulce y brillante. Ambos cosecharon los más nutridos aplausos. Les siguieron en calidad interpretativa Michal Pimek (Tebaldo, primo y pretendiente de Julieta); Karel Audy (Mercurio, amigo de Romeo) y Jan Fousek (Benvolio, primo del protagonista).
Otros intérpretes con roles mas teatrales que balletísticos configuraron el reparto, junto a un lucido cuerpo de baile y así hasta un total de 38 personas que pasaron por escena que, en los 105 minutos reales de duración de la obra, contribuyeron a la belleza de la misma, cuyos contrastes fluctuaron entre la alegría y el humor, por una parte y el dramatismo, por otra; amén del lirismo en muchos de sus pasajes. Junto a la ópera, el ballet siempre resulta un gran espectáculo, como así ha sido, por el cual nos decantamos.