Los bateeiros alertan de la estrechez del acceso a Combarro

La Voz

PONTEVEDRA

El colectivo de mejilloneros de Combarro advirtió ayer de que si no se modifica la longitud del espigón del futuro puerto deportivo, las embarcaciones tendrán serias dificultades para maniobrar tanto a la entrada como a la salida de la dársena. El problema surge de que con la construcción del nuevo espigón -de 160 metros de longitud-, el canal de entrada que se ha creado se ha reducido al límite mínimo de cincuenta metros de ancho, lo que supone grandes problemas de operatividad. Los bateeiros afirmaron que una cosa fue ver los planos del puerto sobre un papel y otra comprobar sobre la ría las dificultades que se crean.

Por estas razones, los mejilloneros hicieron ayer por la tarde una demostración práctica, una especie de simulacro, en el que se evidenció ante la prensa y los vecinos asistentes las dificultades que tiene el canal cuando dos barcos intentan uno salir y otro entrar. Los cascos, en el estrecho canal, casi se tocan. La intención de este colectivo profesional pasa ahora por entregar una solicitud de entrevista urgente en Pontevedra con los responsables de Portos de Galicia -organismo promotor de la obra del puerto deportivo- .

Un portavoz de los bateeiros, Suso Castiñeira, explicó su punto de vista: «O noso problema é a seguridade, porque aquí dentro dun tempo se acumulará un número importante de barcos e se se poden evitar os problemas mellor».

Los mejilloneros indicaron que la normativa en vigor establece que el mínimo de anchura de un canal de acceso debe ser de cincuenta metros, que es el que tiene el de Combarro. Sin embargo, precisaron que existen otros factores que recomiendan que se amplíe un poco más, hasta los 75 metros, esta boca de entrada y salida. En el caso de Combarro uno de estos elementos es el importante flujo de embarcaciones durante los momentos de alta demanda de mejillón, cuando los bateeiros de Portonovo e incluso Bueu descargan grandes cantidades de este molusco. En este puerto tienen base unos veinte de estos buques auxiliares. Si además las descargas son de mejillón fresco, los bateeiros emplean fundamentalmente la rampa que pega justamente con el canal de acceso.

Además, Castiñeira hizo hincapié en que cuando los barcos vienen cargados con el mejillón la maniobra de atraque es ya de por sí complicada, por lo que si tienen que maniobrar en una dársena con un canal pequeño, los problemas se multiplican. Para los mejilloneros aún es posible que Portos reconduzca la situación, porque las obras no están aún muy avanzadas.