Los expertos en cambio climático aventuran que las trasformaciones durante este siglo no provocarán catástrofes
06 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Un grupo de expertos debate desde ayer en el Pazo de Gandarón, sede de la Misión Biológica, sobre el cambio global o lo que es lo mismo «el impacto de la actividad humana sobre los procesos fundamentales que regulan el funcionamiento del sistema Tierra y que estos procesos se amplifican por interacciones entre ellos», en palabras del profesor del CSIC y director del seminario Carlos M. Duarte. De este modo, el término abarca algo más de lo que es el cambio climático, ya que implica también los procesos de desertización, impacto en ciclo del agua o de elementos esenciales para la vida.
De cara al futuro, tal y como apuntó Sergio Alonso, de la Universidad de las Islas Baleares, lanzó la hipótesis de que «se espera un calentamiento de todo el planeta durante el siglo XXI, superior ese calentamiento en latitudes altas, sobre todo en el Polo Norte, y ese aumento de temperatura va a producir cambios en la cobertura de nieve de todo el planeta». En cualquier caso, sostuvo que no serán transformaciones «tan espectaculares como muchas veces se dice porque la reserva fundamental de hielo se encuentra en Groenlandia y en la Antártida y no se espera que durante el siglo XXI haya cambios espectaculares que pueden conducir a una catástrofe».
En términos globales, las previsiones que se manejan son incrementos de las precipitaciones a nivel global, pero que disminuirán de manera general en otros puntos del globo terráqueo, caso del litoral atlántico y cantábrico.
Sobre esta cuestión, Carlos M. Duarte incidió en que estas transformaciones «pueden generar pérdidas económicas que se han evaluado, en el caso específico del cambio climático, en hasta un 20% del Producto [Interior] Bruto combinado de todas las naciones», mientras que poner las bases para mitigarlo supondría un desembolso «entre un 0,3 y 1% del Producto [Interior] Bruto de todas las naciones».
Ante estas cifras, el profesor del CSIC acudió a las analogías. «Nos enfrentamos a un problema de gestión de riesgos. Existe un riesgo de que el volumen de estos impactos afecta a un 20% de toda la economía global (...). Se puede hacer un paralelismo con el desembolso que todos hacemos al pagar un seguro de un coche. Estamos dispuestos a pagar alrededor de un 5 o de un 3% del valor de nuestros vehículos para poder anticipar el riesgo de que en un año determinado nos quedemos sin vehículo por siniestro total».
Asimismo, se mostró convencido de que la probabilidad de que los daños derivados del impacto del cambio climático «es mucho mayor que la probabilidad de que el año que viene alguno de nuestros vehículos sufra un siniestro total».
Otra de las cuestiones que se abordó fue la influencia de la actividad humana pero en el marco de la contaminación. En este punto, precisó que por acción del hombre se han introducido más de doscientos mil compuestos sintéticos en la biosfera, que se pueden encontrar desde en la cima del Everest hasta la sima más profunda del océano. El problema surge cuando los científicos sólo pueden medir cinco mil de estas compuestos, «aunque sabemos que están ahí y desconocemos los efectos que este cóctel químico puede tener sobre la salud humana y la de los ecosistemas».
Ozono y efecto invernadero
La doctora Marta Álvarez, cuya conferencia trató sobre las emisiones de gases de efecto invernadero, advirtió que, dado que los océanos mitigan el efecto de estos gases «ya que capturan un 44% del CO2 de origen antropogénico», su superficie «se está acidificando (...) y esto tendrá unas consecuencias todavía no muy conocidas».
En cualquier caso, se ha conseguido frenar el deterioro de la capa de Ozono, pero los niveles de este gas no se han conseguido recuperar.