Activistas en países del Sur. Un grupo de veinte gallegos, entre ellos seis pontevedreses, participan este verano en el programa Xanela Aberta ao Sur de la oenegé Amarante para trabajar en campos de solidaridad en distintos países. Y en estos días de cambio de mes se está produciendo un relevo, unos que regresan y otros que comienzan su periplo como activistas. Entre los primeros están los periodistas Juan de Sola y Roi Palmás que permanecieron once jornadas conociendo el día a día de las trabajadoras del textil en Tánger, Marruecos. Y entre los que se irán, figuran Bárbara Guix Barbero y Asunción Fernández Darriba, que emprenderán viaje a Brasil el próximo sábado, día 4, y Sabela B. Tornero y Cristina Méndez, que viajarán a Ecuador el lunes 6 de agosto. Por cierto, que se llevarán un cargamento muy especial, cuentos donados por la editorial también pontevedresa Kalandraka para las escuelas de la comunidad.
Marruecos. De Marruecos volvieron los cooperantes pontevedreses con ganas de repetir experiencia, como comentó Juan de Sola, que acudía por primera vez y quedó impresionado del respeto, generosidad y hospitalidad, a pesar de su falta de medios, del grupo de mujeres del textil con quienes tuvieron ocasión de hablar e incluso convivir, pernoctando en sus hogares. Estuvieron en Túnez para conocer de primera mano la situación laboral y social de estas obreras, muchas apenas adolescentes, que dejan sus aldeas para acudir a las grandes ciudades y trabajar en unas más que precarias condiciones. Cobran sobre 180 euros al mes, repartidos en dos quincenas, y trabajan de 7 de la mañana a 18 horas, con media hora e descanso para comer de 12.30 a 13 horas. A pesar de ello, se las ingenian para sobrevivir e incluso mandar dinero a sus familias. Eso sí, tienen que vivir en diminutos apartamentos alquilados de 15 o 20 metros cuadrados, casi siempre compartidos con dos o tres compañeras en su misma situación. Una vez que tienen trabajo intentan traer a sus familiares.
Convivencia diaria. Los dos cooperantes pontevedreses estuvieron once días conviviendo con esas mujeres que trabajan para fábricas multinacionales del textil con el objeto de conocer de primera mano su situación. Con ellas compartieron experiencias, almuerzos e incluso casa. Los dos últimos días pernoctaron además en la vivienda del líder sindical marroquí Aboukbar Elhamlichi, presidente de 52 asociaciones del norte de Marruecos e impulsor del colectivo Attawassoul que agrupa a las mujeres trabajadoras del textil.
Experiencia intensa. De Sola calificó de «muy intensa» la experiencia vivida y se mostró dispuesto a repetirla. Destacó la fortaleza de muchas de esas mujeres trabajadoras, como Yamila, todo un ejemplo, que con 27 años y que a pesar de sus difíciles circunstancias, sueña con ser empresaria. También destacó el respeto social con que fueron tratados a pesar de venir de una cultura muy diferente e indicó no haber sentido ninguna sensación de inseguridad en ningún momento, a pesar de visitar barrios periféricos. Ahora, con todo el material y fotografías recopiladas en su estancia, están preparando una exposición para la organización Amarante.
Reconstrucción de una aldea. Por otra parte, acaba de presentarse en la capital de Bolivia, La Paz, el estudio de reubicación de la localidad minera de Chima que dirigió el catedrático de la Escuela Técnica Superior de Minas de la Universidad de Vigo, Enrique Orche. El lugar quedó prácticamente destruido en marzo del 2003 por un corrimiento de tierras que provocó además la muerte de un centenar de personas. Los trabajos, realizados a lo largo de tres años, sitúan la aldea en un lugar más seguro, a dos kilómetros de su localización original, y contemplan una inversión de 3.400.000 dólares para habilitar 25 terrazas en las que construir 414 viviendas de una y dos alturas. Técnicos de países como Bolivia, Perú, Cuba, Ecuador, Argentina y España participaron en este proyecto.