Afición por la meteorología

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral CALDAS DE REIS

PONTEVEDRA

RAMÓN LEIRO

Reportaje | Un maestro jubilado atiende una estación en Caldas Las instalaciones que tiene en su finca y que dependen del Ministerio de Medio Ambiente contabilizan unos 20.000 registros entre temperaturas y lluvias

30 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

«Cando o Xiabre pon a monteira, chove aínda que Deus non o queira». El refranero popular no falla. Lo dice José Ortigueira Núñez, un maestro jubilado amante del campo que desde hace veinte años gestiona una estación meteorológica en el casco urbano de Caldas. Esta estación termopluviométrica, emplazada en el jardín de su casa, en la calle Padres Pasionistas, dispone de un termómetro de máximas, otro de mínimas y un pluviómetro. José Ortigueira, que tiene 88 años y se jubiló en 1984, está siempre «al pie del cañón» para no perder ningún registro. El número de observaciones contabilizadas hasta el pasado mes de junio ronda los 20.000 registros entre temperaturas y lluvias. «Ahora no salgo nunca. Para mí esto de ver cómo va el tiempo es una diversión y un entretenimiento -comenta-. Cada mañana, a las nueve, anoto la temperatura mínima del día y también la máxima del día anterior». Esos partes diarios se remiten cada mes por correo electrónico al Centro Meteorológico Zonal de Galicia, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. «De eso ya se encarga mi hijo, que vive en Santiago», matiza. Pese a que se encuentra bien de salud, José Ortigueira es consciente de sus limitaciones y, de cara al futuro, piensa que sería positivo que se automatizara la estación para no depender de colaboradores. «Cuanto antes se haga mejor porque todo lo que sea modernizar la instalación es bueno, aunque me gustaría que siguiera aquí para continuar prestando el servicio». La solicitud ya se trató con responsables del centro zonal y su ejecución está pendiente de presupuesto. La estación de Caldas dispone de bandas termométricas que permiten registrar temperaturas y humedades relativas durante una semana. Este sistema posibilita al observador tomarse una semana de vacaciones. En el caso de José Ortigueira, aunque ahora apenas sale de casa, cuando se ausentó sus familares se encargaron de anotar los registros. Mención de honor En el año 2002, con motivo de la celebración del Día Mundial de la Meteorología, José Ortigueira recibió una mención de honor por este trabajo que realiza de forma desinteresada, pero que tiene su importancia. Los datos de la estación de Caldas se emplean tanto para la elaboración de predicciones meteorológicas a partir de modelos numéricos como para estudios climáticos. El Instituto Nacional de Meteorología creó hace muchos años esta figura del observador. Pese a la labor acumulada por esta experiencia, este maestro jubilado no se considera un hombre del tiempo. «No, que va -dice entre risas-. Lo hago porque me gusta». A la hora de comentar cuestiones del tiempo, recuerda las más recientes. «El verano pasado se superaron los 35 grados y parecía que estábamos en el sur de España». A este hombre tampoco se le escapa el recién terminado mes de junio. «Junio fue bastante anormal y se registraron más de 120 litros».