Análisis | Los vaivenes accionariales en Ence en su 50 aniversario Detrás de la carrera emprendida por Arregui y «Los Albertos» por aumentar su cartera en la celulosa se esconde el nuevo real decreto sobre energías renovables
09 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?os registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) sobre Ence están que rugen, justo en el año que se cumple el 50 aniversario de la creación de la entonces Empresa Nacional de Celulosa. A principios de esta semana el organismo regulador dejaba constancia oficial de un nuevo aumento de la millonaria cartera que tiene en Ence su presidente, el empresario vasco Juan Luis Arregui, que acaba de elevar su participación en la compañía pastero maderera del 19,566% al 20,14%. El máximo responsable del consejo de administración del Grupo Empresarial Ence se sitúa ya con este último salto accionarial del 0,58% -en el que ha invertido 9,7 millones de euros comprando entre los días 28, 29 y 30 de mayo 981.980 acciones-, a un 0,9% de Alberto Cortina y Alberto Alcócer, Los Albertos, quienes en septiembre del pasado año arrebataron a Arregui su condición de máximo accionista de Ence. El pulso Desde entonces se ha intensificado un pulso entre estos dos tiburones de los negocios -Arregui de una parte y Los Albertos de otra- que comenzó justo un año antes, en septiembre del 2005, con el desembarco del empresario vasco en el consejo de administración de la entonces compañía gallega. A través de su sociedad patrimonial Retos Operativos XXI, adquirió a la entidad de ahorro dirigida por José Luis Méndez el 6,8% de sus acciones, y al que acabó relevando en la presidencia hace un año y dos meses. Caixa Galicia había sido hasta entonces el máximo accionista de entre los tres socios de referencia de Ence en su proceso de privatización, junto con Bankinter y el Banco Zaragozano, propiedad por entonces de los dos famosos primos. Tras perder el control del banco, Alberto Cortina también perdió su puesto en el consejo de Ence. Pero, Los Albertos recuperaron a través de Alcor Holding la participación que tenían antes en el Zaragozano. Y curiosamente, recuperaron su posición aprovechando la salida definitiva de Bankinter primero y de Caixa Galicia después del capital de la pastera. ¿Pero qué interés puede haber en Ence para este pulso accionarial? ¿Tendrá algo que ver el reciente real decreto sobre energías renovables? Digamos que sí. Si bien la nueva e incentivada cúpula de Ence pone el acento en el plan estratégico 2007-2011 en duplicar su actual producción de celulosa hasta elevarla a 2,3 millones de toneladas al año con un 30% menos de costes de producción, el secreto está en la biomasa, una línea de negocio en la que pretende situarse al frente del liderazgo internacional. Y apoyo del Gobierno no le falta. El citado decreto de energías renovables no sólo ofrece estabilidad y un marco legislativo estable a unas inversiones que el plan estratégico de Ence no contemplaba en el momento de su presentación, precisamente por esa falta de regulación, tal y como precisó el propio Arregui. Sino que también amplía las subvenciones de 90 a 120 euros por megavatio de energía derivada de la biomasa. El potencial es enorme. Ya lo dijo su presidente el día en que presidió por primera vez la junta de accionistas: «La estrategia pasa por el bosque». Ence se volcará a partir de ahora en el aprovechamiento de residuos y excedentes forestales que le permitan incrementar la capacidad de valorización energética, y con ello, -como apuntó entonces Arregui- lograr una menor dependencia del carácter cíclico de la celulosa. Las cifras a alcanzar se mueven en los 3.500 gigavatios hora al año procedentes de una producción de biomasa de 800.000 toneladas anuales.