En directo | Parada militar en la base de Figueirido Pasado y futuro se dieron ayer la mano en la conmemoración del aniversario de la brigada, un acto en el que se homenajeó a los fallecidos de la unidad en misiones de paz
07 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?l teniente general jefe de la Fuerza Terrestre del Ejército de Tierra, Pedro Pitarch, presidió ayer en la base de Figueirido el 38 aniversario de la Brilat. Fue un acto en el que se conjugó el pasado con el futuro, el recuerdo a los catorce fallecidos de la brigada en misiones de paz con el próximo operativo en el Líbano y el refuerzo que va a suponer que se destine a la brigada un grupo de reconocimiento de Caballería. Hablar del Líbano es hablar de un conflicto casi perpétuo. Es por ello que la cuestión de la seguridad no es algo que se improvise. Pitarch no dudó en posicionarse: «Es un escenario que tiene su complicación pero todas las misiones tienen su complicación y todas tienen su riesgo. Esta no tiene ni más ni menos que otras (...). No me causa especial preocupación. Todas son iguales en el sentido de que todas tienen sus peculiaridades». En este sentido, lanzó una serie de recomendaciones a los integrantes del contingente que se desplegará en este país de Oriente Medio. Entre otras cuestiones, les instó a evitar «los excesos de confianza observando fielmente las medidas de autoprotección», al tiempo que les recordó que «sois soldados, por ello usad las armas cuando sea necesario, pero hacedlo de acuerdo con vuestras reglas de enfrentamiento». De este modo, «si hubierais de emplear esa fuerza, tratad siempre de minimizar los daños colaterales». Pitarch no sólo se refirió a la labor internacional de la brigada, sino que también aludió a las emergencias en las que esta unidad ha intervenido en territorio nacional. Es el caso de los incendios, «fenómenos indeseables, y a veces criminales, que tanto daño hacen a lo que es de todos: la maravillosa naturaleza con la que Dios ha distinguido a Galicia». Castelao La Brilat es polivalente, «capaz de operar tanto en el ámbito de la prevención de conflictos, como en los de la disuasión, el mantenimiento de la paz, las situaciones de crisis, la respuesta a la agresión en su caso y la rápida réplica a las emergencias». En definitiva, y haciendo semblanza de Castelao, el mando de la Fuerza Terrestre finalizó con un: «Primero ser, después triunfar». En cuanto al grupo de Caballería, «del que dispondremos en un futuro, nos hará ser, si cabe, más incisivos y veloces», según puntualizó el jefe de la Brilat. Lo cierto es que si algo marcó el acto de ayer fue el hecho de que, en la memoria de todos, estuvieron presentes los catorce miembros de la brigada fallecidos en misiones de paz. Sus nombres fueron leídos en un emotivo homenaje a los caídos por España. El nombre de Idoia Rodríguez, «la primera mujer que, en cumplimiento de su deber, ofrendaba la vida en una misión de paz», fue uno de los más repetidos. «Su entrega total nos puso a todos de luto, pero fue un ejemplo del gran espíritu de servicio y del coraje personal que históricamente han distinguido a la mujer gallega», fueron las primeras palabras con las que Pitarch se dirigió a las tropas. Por su parte, el general jefe de la Brilat concluyó su alocución dirigiéndose a la joven de Friol, a la que dirigió «nuestra oración y abrazo». José María Prieto resaltó que Iodia «acaba de ser ascendida a título póstumo a cabo. Nunca la olvidaremos». Pero no sólo se homenajeó a Idoia. Pedro Pitarch, tras apuntar que «desgraciadamente toda gloria tiene un coste», incidió en que «esta unidad ha tenido en el pasado un número de bajas superior al de otras (...). Desde ahí arriba, desde los mismo cielos que una vez surcaron para iniciar sus cometidos, los catorce saben que su memoria siempre será honrada y que sus nombres ya forman parte de la historia de la unidad, y de la historia del Ejército y de España». En este marco, el cabo Jorge Laiño, que el 21 de febrero resultó herido en el mismo atentado que le costó la vida a Idoia Rodríguez recibió la Cruz al Mérito Militar con distintivo amarillo que distinge a los que han realizado acciones en misiones de paz.