La vuelta al mundo en postales

La Voz

PONTEVEDRA

Praza da Ferrería Una exposición muestra en San Roque 220 misivas escritas en esperanto y que datan de los años 1909 al 1914. Las recibió un pontevedrés que perteneció a este movimiento

02 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Hoy en día Internet pone en contacto a ciudadanos de todo el mundo en cuestión de minutos. Entre otras muchas ventajas, es posible conocer virtualmente un país sin haber llegado a visitarlo personalmente. Pero en los primeros años del siglo XX existió un curioso movimiento que podría considerarse de cierta forma un precedente de este contacto multicultural. Se trata de la correspondencia mantenida por los esperantistas, que se carteaban desde todos los puntos del planeta utilizando el idioma artificial creado por el oftalmólogo polaco Ludovic Lazarus Zamenhof en 1887 y cuyo eco llegó también a Pontevedra. Así, una exposición muestra estos días en el local de la Asociación de Vecinos San Roque parte de una colección particular de postales escritas en esperanto, con nada menos que 220 misivas de casi todos los puntos del planeta, que un particular recibió entre 1909 y 1914. La colección, que custodia desde 1958 la pontevedresa Pilar Pintos, permite no sólo observar los paisajes, costumbres o personajes de todos los países representados en nostálgicas imágenes en color o blanco y negro, sino también admirar los sellos, algunos de ellos verdaderamente curiosos. Contenidos «Karo amiko» o «karo signoro» son los encabezamientos más comunes de estas postales, que de forma breve y cariñosa se dirigían los aficionados al esperanto, un idioma artificial cuyo vocabulario se extrajo de muchos idiomas, aunque la mayor parte tiene su origen en lenguas romances (principalmente el latín, el español y el francés) así como en el alemán y el inglés. De hecho, Pilar Pintos subraya que precisamente la mayoría de las postales que se exhiben pertenecen a países indoeuropeos, aunque también las hay de lugares tan exóticos como Java, Nueva Zelanda o Bahía (Brasil). De España, tan sólo dos, de las islas Canarias. Si algo demuestra esta exposición, comenta Pintos, «es que de aquella Correos debía funcionar muy bien». «De Francia hay muchas, de Suiza, Checoslovaquia, Holanda, Italia, Rusia, Austria, Alemania, Portugal o Dinamarca -comenta-. También hay alguna de Serbia, de Japón o China, además de varias de Estados Unidos». Alguna de las postales son todavía más curiosas, porque están pintadas, mientras que en lo que se refiere a los sellos, es posible, por poner un ejemplo, «ver tanto a los suegros como a Francisco José, el marido de Sissi». «Son sellos de correspondencia normal y no es que sean valiosos para los filatélicos, pero no dejan de resultar curiosos», añade Pintos, quien también se ha documentado sobre el esperanto para preparar esta exposición. «Tengo libros donde viene muy bien explicada la gramática y cómo se debe pronunciar -afirma-. Y la verdad es que es fácil, pero hay que ponerse». De hecho, los entusiastas del esperanto subrayan también su carácter universal, es decir, que no es propia de ningún país, estado o cultura concreta, sino de todas, y de ahí su sentido. El movimiento en la actualidad El estallido de la Primera Guerra Mundial truncó este movimiento epistolar de los esperantistas y significó también el fin del apogeo del idioma de Zamenhof. De hecho, la colección de postales finaliza en 1914. No obstante, en la Red se asegura que en la actualidad la comunidad esperantista sigue gozando de buena salud -existen nada menos que 174 millones de páginas de la búsqueda esperanto y cientos de foros de discusión-. Incluso se habla de que este idioma cuenta con dos millones de hablantes en todo el mundo, aunque esta puede ser una estimación algo superficial, según Wikipedia. Eso sí, cada año se suman nuevos títulos (tanto traducidos como originales) que se publican en esperanto, así como música e incluso películas, y algunas ediciones pueden llegar a exceder los cien mil ejemplares. La Red asegura también que existen un gran número de periódicos, revistas y emisoras de radio que transmiten en esperanto. Y la historia se mantiene: «La mayoría de los esperantistas -sigue Wikipedia- anhelan tener contacto internacional y cultural. Muchos de ellos viajan a convenciones a encontrarse con sus viejos amigos y hacer nuevas amistades para tener corresponsales en diferentes partes del mundo y de vez en cuando están dispuestos a proveer alojamiento a esperantistas viajeros por algunos días». Una tradición que tiene ya más de un siglo.