¿A qué suena Pontevedra?

María Conde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Reportaje | La conservación del paisaje sonoro Chiu Longina coordina un curso en el que los alumnos recogen los sonidos característicos de la ciudad del Lérez. El resultado se verá en el congreso Artech

04 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

?os sonidos también definen a una ciudad y forman parte de su patrimonio inmaterial, aunque por su cotidianeidad se escapen más a nuestra atención y sean más volátiles que el paisaje visual. Conservar esta parte de nuestra identidad es la tarea que se han propuesto los promotores del proyecto Escoitar.org, quienes están almacenando en la Red algo así como un banco de sonidos propios de Galicia. En su web, cualquiera puede participar aportando grabaciones que, en muchos casos, serán en el futuro la única manera de recordar sonidos tan característicos como, por ejemplo, el ruido del ferry de Cangas a Vigo o el de Caminha a A Guarda. A lo largo de una semana, un grupo de creadores, bajo la tutela de Chiu Longina, han ido recogiendo los sonidos de la ciudad de Pontevedra y sus grabaciones podrán ser escuchadas como un todo en el congreso de arte digital Artech, que se celebrará en el Pazo da Cultura los días 17 y 18 de este mes. De hecho, la primera de ellas fue realizada el 27 de octubre, cuando los alumnos que participan en el taller grabaron los sonidos del camino entre la Casa das Campás y el Pazo da Cultura, donde presentaron el estudio en la feria Proxecto Edición. Y el primero de los sonidos característicos lo dio el viento en el puente de los Tirantes, que, según Longina, «emite un ruido muy especial». Antes de iniciar el trabajo, los participantes se reúnen en cada ciudad con gente de diferentes generaciones, «para que nos digan qué sonidos recuerdan de la ciudad y qué sonidos se dan en esta ciudad que no se den en otra». En el caso de la ciudad del Lérez, el coordinador del taller afirma que varios mayores definieron como característico el sonido que ofrecía la empresa Tafisa a orillas del río, y que ahora se ha perdido. «Seguro que una persona mayor de cincuenta años -añade Chiu Longina- al que le pongas ese sonido lo reconoce como propio del espacio». «Otro paisaje sonoro que nos comentaban era el que ofrecía la cafetería Savoy cuando estaba abierta, que creaba una acústica especial en el entorno», indica el coordinador. Grabaciones Los comentarios del loro de la panadería Abilleira, a quien los alumnos consideran un nuevo Ravachol de la ciudad, o el sonido de la fábrica de Ence en Lourizán -eso sí, con viento del sur, porque al parecer también influye- son otros de los sonidos recogidos en el curso. «Lo que hacemos es recorrer todas las calles buscando sonidos, como también los de la Herrería por la tarde, o los de la imprenta El Pueblo, característicos de la subida de la praza da Verdura a la plaza», añade Longina, que explica que este paisaje sonoro del otoño se espera completar por parte del mismo equipo con el del invierno, primavera y verano para finalizar el trabajo en la ciudad. ¿Y es Pontevedra una ciudad ruidosa? Pues por lo que parece, las obras que sacuden muchos puntos del centro urbano no han sido elegidas para ser testimonio en este proyecto. «Esta es una ciudad mucho más tranquila, por ejemplo, que Vigo -explica el coordinador del curso-. Es una ciudad que invita mucho más al paseo cultural, a la reflexión, y donde se pasea muchísimo. Nos interesa mucho, por ejemplo, recoger los sonidos de las plazas a distintas horas, para ver cómo cambia la configuración acústica dependiendo de la hora del día». En el congreso de arte digital se proyectará el mapa de los ruidos de Pontevedra. El documento partirá, según Longina, de una fotografía aérea de la ciudad, para pasar luego a los detalles del paseo sonoro. «Se irán fusionando unos sonidos con otros y será como si una persona fuese paseando de un lado a otro de la ciudad», indicó. El proyecto Escoitar.org sí ha permitido ya hacer una primera aproximación a lo que puede ser el sonido identificativo de Galicia que, para Chiu Longina, sin duda es el acento. «El oeste suena a fondo de mar y el este a bosque -explica-. Pero otros sonidos son la gaita, o las verbenas. Aunque por lo que nos reconocen fuera de aquí es por nuestro acento, y deberíamos estar orgullosos de que nuestra fonética nos haga distintos, con una identidad propia».