En directo | Mañana tranquila en la ciudad
21 sep 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?n Madrid, la pasarela Cibeles rechaza este año a las modelos que dan una apariencia de extrema delgadez. No se quiere saber nada de chicas flacas. En Pontevedra, ayer casi sucedió lo fue lo contrario: se esperaba la llegada de los restos del huracán Gordon y lo que llegó fue un temporal muy disminuido, muy limitado. Un flacon, por hacer el chiste fácil. Bromas aparte, lo cierto es que la ciudad se libró de una buena, viendo lo que sucedió a no demasiados kilómetros. Pontevedra zafó la jornada de alerta roja con apenas unos árboles caídos y poco más. Nada que no suceda un par de veces cada invierno. Sin embargo, los avisos de las autoridades, el bombardeo de los medios de comunicación -todos los telediarios nacionales abrían el miércoles con la previsión del huracán- y la decisión de la Xunta de cerrar guarderías y centros educativos motivó que a primeras horas del día la ciudad presentase un aspecto mucho más tranquilo que cualquier otro jueves. No es que los comercios cerraran, pero sí es cierto que no se veía tanta gente por la calle, que los edificios administrativos se veían sillas vacías, incluso en el ambulatorio Virxe Peregrina no había tanta actividad. La gente, en definitiva, se quedó en casa, esperando a ver qué pasaba. Y como en realidad en Pontevedra no paso nada, a media mañana la ciudad ya era la de siempre. Eso sí, para muchas abuelas y abuelos no fue un día normal, ya que una jornada sin clase así, casi sin avisar hace que muchos padres tuvieran que improvisar la solución de emergencia más a mano. Ayer, una vez más, fue santa abuela. También hubo quien se quejó del execsivo celo de la administracióne ducativa. Por ejemplo, por el cierre e cal y canto de la Escuela de Idiomas en uno de los últimos días para formalizar la matrícula. Trozos de animales Con lo poco que ocurrió, los servicios de emergencia que estaban alerta desde la tarde anterior tuvieron poco trabajo. Casi todos, porque los operarios de vías y obras de la Diputación, prevenidos por lo que pudiera pasar, recibieron la primera llamada de alerta a las dos y media de la mañana, cuando la noche era de lo más apacible. ¿El motivo? Un camión que iba esparciendo trozos de animales por la carretera EP-0506, Curro-Portela. Se supone que por una puerta mal cerrada, o por un despiste del conductor. No fue una incidencia vinculada al temporal, pero los operarios trabajaron en la zona hasta las ocho y media de la mañana. Cuando el viento flaco comenzaba ya a soplar en Pontevedra.