A lomos del «hobby» de moda

Jaime Velázquez SANXENXO

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

Reportaje | Turismo ecuestre La hípica se está convirtiendo en un deporte cada vez ?más popular. De la misma manera que el golf o la náutica, ?es también un buen recurso para atraer visitantes

10 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

Ojeando las revistas sociales es cada vez más frecuente ver como actores, presentadores de televisión, artistas o empresarios responden de la misma manera a la pregunta de cuál es su afición favorita: montar a caballo. La hípica está de moda. Hasta los culebrones ponen a galopar a sus personajes. Muchos han cambiado los palos de golf o la raqueta de paddle por unas botas y una silla de montar. Hombres de negocios como Amancio Ortega -apasionado de la náutica- simplemente han incorporado otra nueva actividad a sus ratos de ocio promoviendo el centro hípico de Casas Novas en A Coruña. Esta ciudad, al igual que otras como ciudades como Madrid, o Gijón disponen de grandes centros ecuestres. En el caso de la ciudad asturiana, el centro de hípica Asturcón dispone de cerca de 300 cuadras. Pese a los altos costes -un caballo ronda los 30.000 euros- la hípica es un deporte cada vez más popular, no sólo entre la jet-set, sino también entre aquellos que quieren disfrutar de un ocio activo, de calidad y en contacto con la naturaleza. A muchos de ellos les encantaría poder llevarse su hobby de vacaciones. Un perfil de turista muy similar al que visita Sanxenxo. De hecho, son ya algunos quienes están empezando a hacerlo. En el picadero de La Atalaya, en A Lanzada, han alquilado las cinco plazas que tienen libres para los meses de verano. Y recibieron la llamada de siete u ocho personas más, según Inma Maestre, una de las propietarias del centro. Esta fórmula, se conoce como pupilaje. La estancia del caballo un mes cuesta 240 euros. Nacho Velón, propietario del otro centro hípico de Sanxenxo, también constata la demanda de pupilaje en la localidad. El proyecto de Velón en Monte Faro, que habría de sustituir al del Revel, el cual deberá cerrar sus puertas el próximo mes de julio, preveía reservar treinta cuadras para este tipo de servicio. Las instalaciones cuentan con una subvención del Proder de 250.000 euros y, según el promotor, con los informes favorables de Medio Ambiente. Un centro de estas dimensiones podría suponer una importante fuente de ingresos para la villa, resultante de la dinamización turística, la venta de equipamiento, la alimentación de los animales y el personal necesario para el mantenimiento, los profesores o los guías.