Territorio abonado al caos

La Voz CH. CASARES | PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Análisis | Así regulan las urbes gallegas Galicia carece de un sistema unitario de gestión de la venta ambulante en sus ciudades. Entre multitud de normativas, Pontevedra busca ahora su propia fórmula

02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace diez años, a Vigo se le estaba escapando el control de la venta ambulante. Un sólo mercadillo reunía en la ciudad a más puestos que todas las urbes de la comunidad juntas. Tras una larga batalla, el Concello logró contener la venta en dos ferias delimitadas en los barrios de Coia y Bouzas. Ahora pagan sus correspondientes tasas. Por entonces, el Concello de Pontevedra ya estaba enmarañado en la misma madeja administrativa que ahora trata de deshacer la actual concejala delegada del área, Teresa Casal. Más suerte han tenido en A Coruña, donde los vendedores ambulantes operan ya desde hace años en la zona de Sardiñeira, sin más incidentes que el control y la actualización periódica de las licencias municipales. En Lugo el único problema que se presenta de forma esporádica es la falta de espacio. El medio millar de vendedores que se concentran en el recinto habilitado en el municipio han protagonizado enfrentamientos por la usurpación de zonas de venta en días de gran afluencia de feriantes. Uno de los retos del Ayuntamiento es acabar con los pagos de las tasas sobre el terreno, con el modelo de feria instalada, feria pagada. Precisamente esta modalidad fue defendida en Pontevedra por el colectivo que ahora se enfrenta al Ayuntamiento. Los recibos bancarios son la fórmula por la que se ha apostado en Ferrol para evitar la morosidad. Algunos vendedores prefieren pagar en mano, pero el Ayuntamiento establece un férreo control: quien eluda hacer frente a las tasas de tres ferias pierde su derecho a instalar un puesto. Ourense abandonó el furgón de cola que ocupa Pontevedra el pasado mes de septiembre, cuando regularizó toda su venta ambulante. Ahora las quejas se derivan de la suciedad que ocasiona el mercadillo. El Concello ha amenazado con sancionar a quienes no limpien