Praza da Ferrería La 24 edición de las rutas cicloturísticas del Románico arrancaron el pasado fin de semana, una actividad que aúna ejercicio físico, con historia y diversión
06 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La apertura de la 24 edición de las rutas cicloturísticas del Románico internacional tuvo lugar el pasado domingo, en un día soleado pero muy fresco. Algo después de las 9.30 horas y con la presencia del alcalde, Miguel Anxo Fernández Lores, que se sumó al madrugón, se procedió al corte de la cinta inaugural a manos del regidor. Por cierto, dos veteranos colaboradores de esta iniciativa, el arquitecto Rafael Fontoira Surís, y el que fuera durante muchos años presidente del Club Ciclista de Pontevedra, Basilio Couto, sujetaban la cinta, bajo la atenta mirada del presidente de la fundación cultural Rutas del Románico y promotor de esta actividad, José Antonio Rodríguez Mouriño. Antes, se encomendaron a la divina Peregrina rezando una oración con un recuerdo muy especial para Manuel Fontoira Surís y el veterano ciclosturista Enrique López Redondo, ambos fallecidos hace unos días. Participantes Entre el casi medio centenar de ciclistas que madrugaron y desafiaron al frío dominical figuraban dos mujeres. La representación femenina estuvo a cargo de Alicia Camino y María José Rivas, que ya llevan varios años participando. Además, el más benjamín de la estapa fue Anxo Estévez, de 16 años, la edad mínima exigida, mientras que el más veterano es Francisco Couso, presente ya desde la primera ruta cicloturística y que rebasa los sesenta años. La etapa era muy suave, de unos 20 kilómetros, para empezar a calentar motores. Y no hubo necesidad de utilizar el coche escobam, en donde iba Rodríguez Mouriño. Otro que participa en vehículo motorizado es Rafael Fontoira, encargado de dar las charlas con las características de las capillas e iglesias que se visitan cada día. En esta primera etapa fueron San Gregorio de Raxó, San Roque de Combarro y San Salvador de Poio. Como de costumbre, efectivos del subsector de tráfico custodiaron la buena marcha de los ciclistas y no hubo ningún incidente, algo habitual a lo largo de los 23 años que llevan haciéndose. Como dice su promotor, Rodríguez Mouriño «la Peregrina, a quien nos encomendamos, nos protege».