Y el concierto merecía la pena

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA

PONTEVEDRA

Crónica | Los Secretos en Cambados Los cortes de electricidad eclipsaron la actuación de Los Pablos, pero Álvaro Urquijo conquistó a un público harto de esperar y que ya no aguantó para ver las demás actuaciones

12 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Que Los Secretos eran los protagonistas de la noche de conciertos que se celebró el sábado en Cambados se sabía, que Diego Martín y Wonderful World iban a tener que subirse al escenario a partir de las tres de la mañana, no. Álvaro Urquijo triunfó, al igual que habrían hecho los demás si no se hubieran quedado sin público. Empezó mal la noche de música que prometían los Conciertos de la Concordia. Alrededor de las once de la noche Los Pablos desistieron de seguir actuando después de que la luz se fuera hasta en tres ocasiones en la plaza de Fefiñáns. Entonces el recinto estaba casi al completo y el público fue muy paciente, pues aguantó casi sin rechistar hasta que a la una de la mañana apareció Álvaro Urquijo. Los Secretos llegaron y triunfaron con sus canciones de siempre y con sus historias. Dejaron para el primer bis sus más que conocidas María y Déjame, pero tuvieron que volver al escenario una segunda vez ante la insistencia de un público que no paraba de reclamar su presencia. Eran las dos de la mañana y todavía faltaban dos grupos por actuar. A Diego Martín le tocó la difícil papeleta de subirse al escenario a las tres de la mañana, cuando la plaza estaba casi vacía y sólo unas decenas de personas resistían la espera del cambio de instrumento. «Somos pocos, pero somos los mejores», explicó el artista que lo dio todo por animar a sus fans. Pero la peor parte se la llevaron los Wonderful World porque a las cuatro de la mañana, cuando actuaron, apenas quedaban diez personas. Una pena porque su música merecía la pena.