Las Rías Baixas afrontan el control de Sanidade tras el aval de la UE

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La Xunta intensificará las mediciones de las aguas de las playas a partir del próximo mes La Comisión Europea certifica la mejora de los arenales en todo el sur de Galicia

29 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?as playas de la Rías Baixas se enfrentan a un nuevo control de calidad de sus aguas. Después de que la Unión Europea certificase su buen estado en un informe hecho público la semana pasada, ahora será la Consellería de Sanidade la que tome el relevo en el estudio detallado del litoral. Las tomas de muestras se cuentan por cientos durante la temporada estival, que comenzará de forma inminente, según adelantaron desde la Xunta. Los técnicos realizarán mediciones periódicas a la lo largo del litoral de las Rías Baixas hasta completar el circuito de 150 puntos de control. En cada uno de ellos, los frascos con los que toman muestras el personal autorizado se hundirán hasta en diez ocasiones por punto. El informe emitido por la Comisión Europea certifica no sólo la calidad de las aguas que bañan las playas del sur de la comunidad, sino la mejora con respecto a las muestras realizadas durante el años anteriores, especialmente coincidiendo con los meses posteriores a la marea negra del Prestige. La mayor parte de los arenales logran un amplio certificado de calidad mediambiental, pero algunos de ellos han bajado puntos en la escala que mide las condiciones de las aguas. Así, la redondelana playa de Cesantes, a pocos metros del casco urbano, ha empeorado con respecto a anteriores muestreos. Otro arenal urbano, Raxó, en el municipio de Poio, ha obtenido una calificación similar. Salgueirón, en Cangas; Chancelas, en Poio; y la playa grovense de Rons, también han bajado sus niveles de calidad. Sin embargo, todos ellos continúan siendo aptos para el baño, de acuerdo con el muestreo. De hecho, la Comisión Europea sólo ha calificado una playa en toda Galicia dentro del grupo de las peligrosas para el baño. Se trata del arenal de A Concha, en Cee, que se ve castigado por los vertidos de unos astilleros cercanos. Con todo, las principales carencias que lastran la salud de las aguas del litoral de las Rías Baixas son el deficiente saneamiento del litoral. El caso de la ría de Pontevedra ha merecido incluso la advertencia formal de la Unión Europea, que ha recriminado la falta de instalaciones básicas como depuradoras y canalizaciones costeras. El plan de saneamiento diseñado por la Consellería de Medio Ambiente, que ha recibido una fuerte contestación por parte de municipios de la ría como Poio o Pontevedra, contempla unos plazos de ejecución que relegan el grueso de la inversión al bienio 2013-2015.