Todos se producen por métodos similares y se han incrementado en las últimas semanas. Comerciantes y hosteleros de Poio detectan desde hace semanas algunos intentos frustrados de robo en sus establecimientos. El último se produjo en la noche del viernes al sábado, cuando la tienda de ultramarinos Ucha fue forzada. El caso no tardará en resolverse. El presunto ladrón olvidó dentro del establecimiento su cartera con el carné de identidad, la licencia de conducción de una moto y otros documentos. La cartera se le debió de caer cuando portaba algunos cartones de tabaco, unas botellas de whisky y el cambio que el propietario había dejado en las caja registradora durante la noche. «Ya sabíamos que era éste» Los comerciantes han visto en la cartera que se dejó el presunto ladrón la confirmación de sus sospechas. «Ya sabíamos que era éste -dice uno de los afectados-, pero ahora por lo menos también tendrá constancia la Guardia Civil, y lo que tenía que hacer el juez era venir por aquí». El comentario del comerciante se produce después de que muchos establecimientos hayan sido forzados de la misma manera en los últimos tiempos. Los ladrones emplean un gato hidráulico de grandes dimensiones con el que fuerzan los anclajes de las persianas metálicas que protegen las entradas de los establecimientos. «Muchos ni siquiera lo han denunciado», asegura uno de los afectados. La razón hay que buscarla en que el rudimentario método hace saltar las alarmas, que suelen ahuyentar a los ladrones antes de que logren hacerse con el botín. Según explicaron algunos de los afectados, los robos, si llegan a producirse, son de escasa consideración. Generalmente se centran en productos que puedan cambiar después por droga.