«Estanse pasando e están pasando de Galicia». Así de contundente se mostró ayer el vicepresidente de la Diputación, Xosé Crespo, al analizar los retrasos acumulados por las principales infraestructuras en la etapa del nuevo Gobierno. Crespo se mostró especialmente irritado por la nueva paralización de tramos en el AVE Santiago-Ourense. Algunos de los propietarios a los que se levantaron actas previas y a los que ahora se les dice que el proceso expropiatorio está paralizado compraron otros solares para hacer una nueva casa o se hipotecaron para adquirir un terreno en el que levantarlas, según el alcalde de Lalín. Crespo señaló que la paralización hará imposible cumplir los plazos en esta línea -debía estar lista para el 2009- que, en tanto no se construya la variante de Cerdedo, servirá de salida para las Rías Baixas hacia Castilla y que representará un ahorro aproximado de dos horas en el trayecto de Pontevedra a Ourense. «Non poden humillar aos galegos», añadió el alcalde de Lalín, quien acusó a Fomento de perjudicar gravemente los intereses de Galicia «só por amargarlle a vida ao PP». «Cada día -señaló- hai unha noticia mala a maiores»,