Análisis | Una actividad conflictiva
04 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.En todas las ciudades y villas los mercadillos ambulantes han sido objeto de polémica en algún momento, ya fuera por sus condiciones de funcionamiento o por enfrentamientos con el comercio establecido. Las nuevas de la Xunta tratan de poner un poco más de orden en esta actividad, obligando a los vendedores ambulantes a cumplir una serie de requisitos, como estar inscritos en un registro autonómico y estar dados de alta en la Seguridad Social. Pero la normativa de funcionamiento de cada feria, en cuanto a fechas, forma de pago y demás, le corresponde a cada Ayuntamiento. A Coruña. En esta ciudad se celebra los martes y los segundos y terceros sábados de cada mes, en la zona de Sardiñeira. Está sometido a una vigilancia normal de licencias. Santiago. Se celebra los jueves en la explanada de Salgueiriños. Los conflictos son ocasionales en relación con las licencias. Lugo. El mercadillo es los martes y viernes en el recinto cerrado de la antigua Frigsa. Acuden cerca de 500 vendedores. Algunos son esporádicos y pagan la tasa cada vez que montan, y otros son fijos y pagan mensualmente a mes vencido. El Concello pretende evitar los cobros in situ. Alguna vez ha habido altercados entre los asiduos y los ocasionales por la ocupación de espacios. Ourense. El Concello ourensano tenía previsto aprobar esta semana su ordenanza reguladora de la venta ambulante. Es la primera vez que se trata de normalizar esta actividad, afectada por viejos vicios y protestas por parte del comercio establecido. El nuevo reglamento permite que haya tres días de feria al mes (hasta ahora había dos). Los vecinos de la zona donde se monta el mercadillo se quejan de que el entorno queda muy sucio. Vigo. Hay dos mercadillos semanales en Coia y Bouzas, reglados con las correspondientes tasas. En fechas concretas se autorizan mercadillos especiales, como el de Ofeitoaman en Navidades, que se instala en una carpa junto a la estación de tren. Ferrol En esta ciudad se cobra por mes a los ambulantes que acuden al mercadillo, en unos casos en mano y en otros por banco. El Concello prevé endurecer las medidas para garantizar el cobro y el que reincida tres veces sin pagar se quedará sin puesto. Lalín. En la capital del Deza los ambulantes que acuden al mercadillo pagan semestralmente y por anticipado. Este sistema funciona desde hace diez años sin problemas. Los vendedores son fijos al tener el espacio reservado todo el año. A Estrada. En este municipio pontevedrés hay una feria todos los miércoles por la mañana. El Concello utiliza dos modalidades de pago. Una es semestral y por adelantado, vayan o no vayan a las ferias, e implica la reserva de un espacio fijo. El otro sistema de pago es por feria montada, sin derecho a sitio fijo. Los ambulantes se quejan del cobro por adelantado, pero nunca llegaron a plantear un conflicto en serio. Marín. El mercadillo marinense se celebra los jueves en el entorno de la Plaza de Abastos. Existe un padrón anual y se permite el pago cada trimestre o por todo el año. Si el recibo se domicilia en el banco hay una gratificación del 5% Sanxenxo. La feria en este municipio turístico es los lunes y los jueves en Portonovo. Los funcionarios contabilizan los puestos y las tasas se pagan por mes.