Piragüista por un día

Enrique Prendes PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Reportaje | Pablo Cimadevila cambia de deporte El nadador se subió el pasado domingo por vez primera a un kayak, como ejemplo de las posibilidades de integración para personas discapacitadas

24 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando el presidente del Club Piragüismo Val Miñor le propuso a Pablo Cimadevila la posibilidad de que se subiera a un kayak de mar para vivir la experiencia de navegar en piragua y al mismo tiempo ver las posibilidades de adaptación de este deporte, no resultó muy difícil convencerle. Después de pensarlo unos segundos dijo: «vale, pero... ¿estás seguro de lo que dices?». Su carácter luchador le anima siempre a afrontar nuevos retos, acostumbrado a romper barreras y superar obstáculos. Subirse a un kayak de mar no iba a suponer un reto más difícil. Y es que en el agua se desenvuelve con destreza. Es donde se siente plenamente libre. El pasado domingo, antes del mediodía, con un mar en absoluta calma y con día soleado pero con algo de bruma, Pablo Cimadevila acudió a su cita en la playa de A Ladeira en la bahía de Baiona y daba un paso con escasos precedentes en Galicia por avanzar en la integración de los deportistas. «La gente tiene miedo -explica-. Piensa en que si se ahoga..., si le pasa algo, que necesita permanentemente alguien a su lado. Y tienes que demostrar que no es así. No es por el hecho de ser minusválido, sino porque ellos tienen que enfrentarse a algo que les es desconocido». Pablo disfrutó de una clase de iniciación al kayak de mar en una embarcación tradicional estándar, sin adaptar. Una vez superados ciertos inconvenientes, no del deporte en sí, sino de los accesos a la playa para minusválidos que en invierno se retiran, completamos una experiencia inolvidable que sin duda puede servir de ejemplo para niños y jóvenes con discapacidades que pueden encontrar en este deporte una nueva puerta abierta. En poco más de diez minutos, Pablo se manejaba con cierta tranquilidad por la bahía de Baiona y con plena independencia. Poco a poco fue ganando confianza y llegó a practicar la técnica de reembarco asistido con notable éxito, después de provocar el vuelco, una técnica de seguridad básica. De la experiencia vivida destacaba que «es muy similar a la natación en cuanto a que no necesitas la silla». «No es que me sienta atado a ella -matizó-, pero el moverte en un medio que no es el habitual te hace sentir en cierto modo más libre, te sientes tan válido como cualquiera». Con la experiencia y los consejos de Cimadevila el fabricante de kayaks de mar Poli-Pro se ha comprometido a adaptarle una embarcación para próximas ocasiones. Cerca de una veintena de niños del Club Val Miñor le acompañaron en su debut en el piragüismo. «Creo que se debe empezar a valorar el piragüismo como nuestro deporte. En Australia lo es el rugby, no les hables de otra cosa, y aquí en Galicia el deporte es el piragüismo -subrayó el nadador-. Es evidente que tenían que potenciarlo y valorarlo de otra manera».