Reportaje | Cumpleaños de la Tercera Edad Las instalaciones públicas de la Xunta para la tercera edad en Marín atienden a ochenta ancianos de forma permanente y suplen, en cierta manera, la falta de un centro de día en la villa
05 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?os ochenta inquilinos de la Residencia-Fogar dos Maiores de Marín celebraron ayer por todo lo alto el aniversario de este equipamiento público, dependiente de la Consellería de Familia. Este complejo está atendido por cuarenta cuidadores y dirigido por el marinense Benito Touriño desde hace otros doce años. Ayer hubo un programa especial, con misa en el templo nuevo, seguida por una comida con vieiras, meluza, carne de ternera y pastel. La sobremesa estuvo amenizada con un baile. Las prestaciones de este equipamiento se dividen en dos. La residencia de la tercera edad permite dar alojamiento a ochenta ancianos, que deben tener un mínimo de sesenta años para ingresar -con preferencia a los que superan los 65-. También está entre los requisitos pertenecer a una familia con pocos recursos económicos y ser capaz de valerse por sí mismo. Si una persona necesita de cuidados permanentes o tiene que estar continuamente encamado, se le envía a otra residencia de la Xunta preparada para dar atención a este tipo de casos. Cursos complementarios La fama del servicio de calidad prestado en Marín ha provocado la existencia de una larga lista de espera, en la que se encuentran tanto naturales de esta villa como ancianos de otros municipios. En la actualidad, Benito Sobrino es el único residente que ha vivido ininterrumpidamente en estas instalaciones desde su inauguración en 1991. La persona de mayor edad es Mercedes Cordeiro, de 94 años. Por su parte, el Fogar dos Maiores se encuentra habilitado en unas dependencias anexas a la residencia. Este espacio está abierto a todos los vecinos como una zona de esparcimiento y ocio, donde los ancianos disfrutan echando la partida, leyendo la prensa o viendo la televisión. Aquí también se imparten cursos complementarios como gimnasia, corte y confección, taller de memoria, pintura y música terapéutica. Touriño cree que estas instalaciones son insuficientes para un centro de día. Considera que este centro de día debería habilitarse en la contigua Casa del Mar, en cuanto este inmueble quede vacío en el futuro traslado al aún inexistente Centro de Salud de Marín.