«Uno tiene que ser eternamente adolescente»

Marta García Márquez SANXENXO

PONTEVEDRA

KOPA

Entrevista | Sergio Dalma El artista hizo un repaso ayer en Portonovo de grandes éxitos como «Esa chica es mía» o «Galilea», y de los temas más actuales de su último disco «De otro color»

19 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Aquel que le dedicó unas letras a una chica vestida de rojo y sorprendió a media Europa asegurando que bailar de lejos no es bailar, aquel que con su melena al viento y amplia sonrisa provocaba suspiros allá por los 90, aterrizó la noche pasada en Portonovo para deleitar al público con temas de ayer y de hoy. Catalán de pro, de baja estatura pero con una voz fuerte y áspera, Sergio Dalma advierte que a sus 40 años aún le queda mucho por demostrar. -¿Qué queda de ese que aseguraba que esa chica era suya? -Queda la ilusión, las ganas de seguir trabajando en esto, que es mi trabajo y mi «hobby». -¿Qué siente cuando la gente se enciende con «Galilea»? -Es una canción talismán, aparte que cuenta algo que es maravilloso como es la adolescencia. Creo que uno tiene que ser eternamente adolescente, aunque sea en el interior. Es el típico tema que la gente espera con ganas en el concierto, un poco como el contrapeso de mi carrera. -¿Qué supuso su paso por el festival de Eurovisión? -Hay una clara tendencia de que este tipo de certámenes desaparezcan, pero el momento en que yo estuve en el festival todavía tenía cierta vigencia. Me sirvió de escaparate para darme a conocer a otros países e idiomas. A raiz de Bailar pegados pude llegar a un público más variado y eso para un artista es clave. -¿Es verdad eso de que bailar de lejos no es bailar? -Para los patosos como yo sí, y me hubiera encantado saber bailar, lo que pasa es que no se me da bien. Cuando íbamos a las discotecas, siempre esperábamos a que pusieran las lentas porque era el momento de arrimarnos un poquito más. -¿Para cuándo una versión en gallego? -Es curioso porque el año pasado cuando promocionábamos el último disco De otro color en la radio, me dijeron si me atrevía a cantar la canción Déjame olvidarte en otra versión, y se me ocurrió decir que en gallego sonaría muy bien. Me hicieron una traducción y canté un trocito.