PLAZA PÚBLICA
03 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.PONTEVEDRA es bonita. No llega a ser armónica, aunque una amiga mía, Teresa, encuentre cierta magia en la iluminación de neón que corona un triste edificio sesentero que yo creía que rompía la conveniente proporción que se da en el entorno de las palmeras. Barreiro capta bien la imagen idílica de una ciudad en vísperas de su semana grande, destacando en su horizonte los principales templos de las fiestas de la Peregrina: el propio santuario, Santa María, la plaza de toros de San Roque, el Lérez... La concejala Anxos Riveiro ha dado en la diana. A la pregonera puede oírsela desde lejos, porque su voz y su lucha contra el feísmo se expande por toda Galicia, y la colorista estampa pintada por Barreiro es más impactante si se mira de lejos. Un acierto. Sobre todo, si cuando lea estas líneas usted y yo estamos condenados a congelar nuestra propia basura. Una huelga en fiestas, en peñas y si aprieta la caló, es todo menos armónico. Hay quien también lo llama pressing.