Los oídos que supieron escuchar a «Moncho Pelea»

María Hermida
María Hermida VILAGARCÍA

PONTEVEDRA

Reportaje | Premio de periodismo juvenil de La Voz de la Escuela Noelia García Novas, estudiante de 4º de ESO, ganó el certámen con una entrevista a un toxicómano de O Grove

17 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?etrás de cada línea escrita siempre hay una historia. Unas veces conmueve más y otras menos. Entre las que hacen saltar las lágrimas está un texto de Noelia García, que a sus quince años hizo una emotiva entrevista a un toxicómano. Con este trabajo acaba de ganar el concurso al mejor periodista juvenil que organiza La Voz de Galicia. Ramón, Moncho Pelea, el protagonista de su historia, ya no está aquí para contar sus vivencias, pero Noelia ha sabido ser la intérprete de su difícil vida. Hace ya un año, un trabajo de clase llevó a Noelia García hasta Ramón. Esta estudiante de ESO de O Grove tenía que realizar una entrevista a alguien relevante y decidió darle voz a quien tantas veces le había pedido unos duros por la calle. «Preguntei na casa a quen podía entrevistar e dixéronme que falara co alcalde, pero a min iso non me interesaba, eu quería a alguén que tivera unha historia impactante que contar», dice Noelia. Y lo encontró. Por aquel entonces, Ramón vivía los últimos días de su vida y lo primero que trasmitió a Noelia fue su agradecimiento por preocuparse y fijarse en él. «Deume as gracias por acordarme del, foi unha das cousas máis bonitas para min», recuerda esta joven grovense. Con una curiosidad de periodista profesional, Noelia preguntó a Ramón por qué en O Grove era conocido por Moncho Pelea. Lo que dio pie a que Ramón contase que su padre trabajaba en una fábrica donde había unos perros muy grandes y él los hacía pelear. A partír de ahí, todo fueron sorpresas para Noelia. «Xa de primeiras impactoume que non soubera os anos que tiña. Dixo que non se lembraba. Pero xa ao principio me dei conta de que era un home moi intelixente», recuerda Noelia. Ella escuchó de los labios de Moncho cómo era él antes de que las drogas se cruzaran en su camino: «Tiña unha familia, era un bo pai e chegou a ser cinturón negro de kárate». Él le contó que el alcohol le había llevado hasta las drogas, un pozo oscuro del que nunca pudo salir. Le explicó también que se arrepentía de «non ser un pai exemplar», mientras tomaban algo en una cafetería del pueblo. Así fue su encuentro, lleno de recuerdos y de las palabras de alguien curtido en batallas y las escuchas de una jóven con una sensibilidad extrema. Noelia supo reírse con él y preguntarle a quien admiraba. A lo que él respondió que «á Virxe María, só a ela». Y así, ella volvió a su instituto con un trabajo hecho y las cicatrices de una vida en su mente. A partir de ahí, fue su profesora quien le indicó que presentara el trabajo al concurso. Se ha llevado un ordenador y una impresora, pero a juzgar por sus palabras, el mejor premio para ella fue escuchar a Ramón antes de que muriese. Lo tiene claro: «Non quero ser xornalista, eu quero falar coa xente e preocuparme das cousas que importan». Ha dado buen ejemplo de ello.