Reportaje | Jóvenes becados completan su formación en la base gallega Cinco aspirantes a oficiales de la Real Armada de Tailandia estudian en la Escuela Naval de Marín, fruto de un convenio de colaboración entre España y el país asiático
23 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?hotivit Wathanakhiri, de 20 años y alumno de primer curso de la Escuela Naval de Marín, y Monchai Bunyakitanon, de 22 años y estudiante de tercero, son dos de los cinco militares asiáticos que completan su formación en la institución castrense española. Esta experiencia es fruto de un acuerdo existente entre su país natal, Tailandia, y España desde hace varias décadas. Todos los tailandeses que han pasado por Marín son hombres. En la Armada de ese país asiático no hay puestos de relevancia para las mujeres y estos dos jóvenes creen que esta situación no cambiará a corto plazo, por el apego a las tradiciones ancestrales por parte de sus compatriotas. Monchai y Chotivit fueron becados por sus buenas cualificaciones y hablan un español casi perfecto, aprendido en su primer año en la Península, en varias academias en Madrid, Salamanca y Alicante. Ambos ingresaron en el Ejército de Tailandia a los 16 años de edad. Uno viene de tradición militar, pero en el caso del segundo será el primer soldado profesional de su familia. Conocer Europa Cuando terminaron su entrenamiento inicial en Tailandia, pudieron escoger entre Japón, Italia y España. Chotivit explicó que eligió venir a Marín atraído por la oportunidad de conocer Europa. «España ofrece una carrera más militar, mientras que en los otros países se trataba de una vida más universitaria», indicó Chotivit. «En épocas pasadas España fue una gran potencia naval y esto se nota en su enseñanza», concretó Monchai. Los dos jóvenes militares señalaron su satisfacción por la recepción brindada por los españoles. Apuntaron que, en un primer momento, el idioma fue un problema grave. Antes de poner un pie en España apenas sabían decir hola. Ahora su gramática es buena y sólo su acento los delata como extranjeros en una conversación telefónica. Pero el choque cultural no fue tan fuerte en la cuestión de las comidas como podrían esperar. Chotivit explicó que: «aquí en Galicia se come bien, y nos gusta mucho el marisco, que también tenemos en Tailandia». Galicia La vida militar no les ha permitido, por ahora, conocer mucho de la geografía gallega. Chotivit reduce sus excursiones a Marín y a Pontevedra. La razón es que durante el primer curso tiene que vivir dentro del recinto militar. Monchai conoce un poco más: Santiago y A Coruña, de las que destacó su marcha nocturna. El clima también les ha causado más de una sorpresa. El mar gallego es mucho más brusco que las tranquilas aguas tailandesas. También encuentran que la temperatura del agua en la playa, en su opinión, es demasiado fría.