Arte en medio de la selva

María Conde PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

PROYECTO DE CALAKMUL

Reportaje | Una ex alumna de Restauración dirige un proyecto en México Tamara Mato trabaja este año en la recuperación de una pintura mural maya en Calakmul, a veinte kilómetros de la frontera con Guatemala

26 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?ace ocho meses que Tamara Mato cambió de forma radical su vida en la ciudad por el trabajo en la selva mexicana. En la ciudad de Calakmul (a veinte kilómetros de la frontera con Guatemala), esta joven coruñesa, de 26 años de edad, diplomada por la Escola de Restauración de Pontevedra, dirige la recuperación de una pintura mural dentro de lo que son los restos de una ciudad maya. Su ritmo de vida ha cambiado mucho. Durante veinte días acampa en este lugar para coordinar los trabajos de restauración de esta obra artística y, después, descansa una semana en un pueblo cercano. Como ella misma reconoce, la adaptación ha costado lo suyo, aunque la experiencia la califica como «increíble en todos los sentidos». «Es difícil adaptarte a este ritmo de vida -comenta-. No hay teléfono, ni comunicación por Internet, estás sólo hablando con gente. Yo lo veo así como un Gran Hermano selvático. Luego está el tema del bicherío de la selva: convives con serpientes, tarántulas, alacranes, jaguares, pumas... Hay mucha fauna, aves de todo tipo y al principio de impacta un poco». En lo que respecta a su trabajo, también fue un cambio significativo. Antes de decidirse a ir a México, había hecho prácticas en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid y en el de Alcalá de Henares. En total, un año de bagaje profesional. Cuando surgió la oportunidad de ir al país centroamericano, Tamara lo hizo como ayudante de restauración. Pero en ocho meses ha pasado a dirigir ella misma la restauración de la pintura, que lleva el exótico título de Chiknaab Tokoc (lugar de la laguna misteriosa), con cuatro ayudantes y un restaurador a su mando. «Supuso enfrentarme yo sola a los problemas -dice-. Yo nunca había dirigido a nadie, sólo a mí misma. También imponía el trabajo en sí mismo, te impacta tanta responsabilidad. Pero me han acogido de maravilla y tanto a nivel profesional como personal, para mí ha sido una oportunidad magnífica que nunca hubiera imaginado». Tanto es así que el próximo año ella pasará a dirigir todo el proyecto de restauración de esta ciudad maya, no sólo la pintura. Además, realizará una publicación sobre el tema avalada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia y a finales de año, tiene comprometida una conferencia sobre la restauración. Pero ¿cómo llegó a Calakmul? «Siempre tenía claro que me quería ir, aunque no sabía a dónde -explica-. Estaba entre Perú y México y empecé a investigar en Internet. Me puse en contacto con los distintos centros del INAH y, cuando vi Calakmul, lo tuve claro. Es una ciudad maya impresionante, toda la estructura y la obra que hay allí es para quedarse con la boca abierta. Empecé por tres meses, llevo ocho y me quedaré todo el año». Las imágenes hablan, desde luego, por sí solas.