Reportaje | Cómo custodia la policía los objetos perdidos Desde paraguas y carteras hasta zapatos y ropa, todo cabe en la oficina que almacena efectos extraviados. Las gafas, pasado un año, son donadas a Médicos Mundi
16 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.En una de las dependencias que la Policía Local de Pontevedra tiene en sus instalaciones en el Auditorio se encuentra la sección de objetos perdidos. Allí no sólo hay llaves, pasaportes, documentos internacionales de identidad y carteras sino que multitud de curiosidades están bajo la vigilancia de un policía. Muchos son los que acuden para entregar lámparas, paraguas, relojes, extintores, bolígrafos, pulseras, material a disposición judicial como tabaco o galletas. Maletines de médico y de fontanero, ropa que va desde una camiseta hasta un conjunto de ropa interior femenina a estrenar, mochilas de vendedores ambulantes e incluso la pareja de un pendiente que alguien despistadamente extravió. Recobrar lo perdido es muy fácil, sólo hay que acercarse a las dependencias y, con una mera descripción, se puede recuperar el artículo en cuestión. Pero, no sólo los distraídos son los que se benefician del servicio de objetos perdidos, sino que también, los que entregan pueden tener su recompensa porque, como explicó el agente, «al cabo de dos años de la entrega si nadie reclama nada se lo queda el que lo encuentra». Dicho y hecho. Hace un par de años, una señora encontró 50.000 pesetas en la calle y pasados dos años se acordó de su derecho a reclamar y volvió a las oficinas del cuartel con su resguardo conforme había hecho la entrega del dinero y, como el dueño no apareció, se le hizo entrega a la mujer de las 50.000 y de un justificante para que ella pudiese canjearlo por 300 euros en el Banco de España. Mala suerte para unos y buena para otros. El caso de la bicicleta es muy similar al anterior: uno la pierde, alguien la encuentra y al cabo de los años la bici cambia de dueño, pasa del original al adoptivo. Documentos quemados Hay multitud de artículos que nadie reclama o va a buscar por lo que se quedan durante años estancados dentro del almacén. ¿Qué hacen con ello? La mayoría los tiran, o como en el caso de los pasaportes y documentos de identidad, se queman para que nadie los pueda reciclar. Lo que sí se intenta es que otros puedan utilizar las gafas que se encuentran en las calles de Pontevedra, pues si pasado un año nadie las reclama, son entregadas a General Óptica para que éstos las donen a Médicos Mundi. Una buena ayuda que, por qué no, se podía aplicar al resto de objetos que nadie reclama pasado cierto tiempo como la ropa, las cámaras de fotos o los paraguas entre otros.