Caldas potencia sus lazos con Grecia

Cristina Barral Diéguez
Cristina Barral CALDAS DE REIS

PONTEVEDRA

MANUEL FERNÁNDEZ-VALDÉS

Crónica | Jóvenes del segundo intercambio cultural repasan su estancia en Prosotsani Representantes de los colectivos Norca y Madreselva que participaron en el proyecto europeo «El Greco» destacaron ayer la hospitalidad y las costumbres del país

01 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Siete días muy aprovechados pero que, como suele pasar, llegaron a poco. Éste era ayer el sentir de algunos de los participantes en el segundo proyecto europeo de intercambio concedido al Concello de Caldas. Su nombre, El Greco-Cultura contra xenofobia. Doce jóvenes del municipio, varios de ellos miembros de las asociaciones Novas Rutas Caldenses (Norca) y Madreselva, dos monitores y el edil delegado de Cultura y Juventud estuvieron en la localidad griega de Prosot-sani, en la región de Drama, a finales de julio. En el 2001, el intercambio se había hecho con la ciudad de Alistrati, en el mismo país. Jacobo Gontad, de Norca, fue el primero en tomar la palabra y el más breve en su valoración. Se centró en las relaciones establecidas con los jóvenes griegos y concluyó con un significativo: «podemos decir que hicimos amigos». Por parte de Madreselva, Ana Búa subrayó que se cumplieron los objetivos de conocer una cultura diferente. «La verdad es que ellos nos lo pusieron muy fácil, con su hospitalidad y la acogida que nos brindaron». La joven, que agradeció la oportunidad de participar en el viaje, hizo hincapié en la validez de la experiencia, «tanto personal como profesionalmente». El más hablador fue el concejal Manuel González, que se olvidó de su faceta política. Sólo la recuperó a preguntas de los periodistas sobre los planes del Ayuntamiento. En este sentido, aseguró que ya se trabaja en un nuevo proyecto que se presentará en su momento al mismo programa europeo Juventud. Además de visitas culturales para conocer de primera mano monumentos y costumbres, la estancia del grupo en Prosotsani incluyó intercambios familiares, charlas-debates sobre la xenofobia y hasta un concierto de un cantautor. Entre las anécdotas comentadas, la asistencia a una boda griega -que no estaba en la agenda- y la preparación de una cena española, en la que no faltó empanada, tortilla y filloas en un menú que se cerró con queimada. Sirtaki En cuanto a las tradiciones, el grupo de Caldas pudo disfrutar con el sirtaki, la danza típica griega. A la hora de bailarla, hubo división de opiniones. Uno de los monitores afirmó ayer que «no lo puede bailar todo el mundo por su componente machista, que a algunas no sentó bien». La segunda fase del intercambio depende de la UE. Si llega el visto bueno, los jóvenes griegos conocerán Caldas en el 2004. La Comisión subvenciona el 70% del coste del proyecto de envío.