Apoyos para los Sin Tierra

La Voz

PONTEVEDRA

Diez oenegés participan en un encuentro de grupos de ayuda al MST brasileño. Por su parte, Dolores Calvo recibió la visita del alcalde en su 101 cumpleaños

03 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Miembros de diez oenegés participan en un encuentro estatal de amigos del Movemento dos Trabalhadores rurais sem Terra (MST) de Brasil. Hasta Pontevedra se desplazó uno de sus líderes, Claudio Rodrigo Lopes, para explicar la situación de su país y las expectativas creadas tras la llegada de Lula Da Silva a la presidencia. Este dirigente también incidió ayer en el Pazo da Cultura, en una jornada abierta en la que participaron alrededor de cincuenta personas, en los avances y obstáculos que el proceso de reforma agraria tiene en Brasil y la oposición de su colectivo al Acuerdo de Libre Comercio. Por la tarde, la sindicalista agraria gallega Lidia Senra habló sobre la situación del campo gallego, derivando luego la charla sobre la agricultura ecológica y las perspectivas para el futuro. Hoy, los grupos de apoyo trasladan su sesión de trabajo a la casa de espiritualidad Raíña da Paz, en San Blas, Salcedo. Allí, trazarán las líneas de actuación en cuanto a la defensa en Europa del MST y posiblemente se manifiesten en contra del Acuerdo de Libre Comercio y de la Política Agraria Común europea. Ayer celebró su 101 cumpleaños Dolores Calvo Lois. La anciana, que trabajó durante 27 años en el Ayuntamiento de Pontevedra, recibió en su domicilio de Ponte Cabras, Alba, la visita del alcalde, Fernández Lores, que le entregó un ramo de flores y departió un buen rato con ella y con su familia. Pero por supuesto que no fue el único agasajo recibido. El más madrugador fue una tarta, con las consabidas velas, que le llevaron su bisnieta, María Luisa, y su novio José. La anciana goza de una salud envidiable y según comentó uno de sus hijos, Adolfo, de 72 años, le gusta mucho cantar. 101 años dan para mucho y a la abuela de Alba le dio para encabezar una larga familia con cinco generaciones. Tiene seis bisnietos y una tataranieta, Andrea, que el 1 de septiembre hará 8 años. Vive con su hija Mercedes, que tiene 75 años. Ella es la que explica que su madre come de todo pero «se me tira a la cama». Eso sí, cuando necesita ir al baño, se levanta ella sóla. Es muy aficionada a jugar a las cartas y se acuerda de todos sus antiguos vecinos de la calle Rúa Nueva de Arriba, en donde nacieron y se criaron sus tres hijos, el más pequeño Alfredo, de 68 años.