Fuel, espumaderas y manos heladas

Martiño Suárez PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

La tregua de la marea negra permite a los marineros centrarse en las tareas de limpieza, perfeccionar los utensilios y agenciarse una comida caliente

09 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

De cuando en cuando, en los puertos de Bueu, Combarro o Portonovo, los marineros miran al horizonte preguntándose si valdrá de algo lo que han hecho en las últimas jornadas. El boca a boca sigue siendo la única forma fiable para saber dónde está la mancha y hacia dónde se dirige. Nadie está tranquilo en los puertos, pero en la isla de Ons, ahogada en fuel, no hay tiempo para torturarse: ya lo hace el frío, que endurece y agrieta las manos de los marineros. Dos tipos con maletín de cuero se pasean por las cofradías de la ría recogiendo las solicitudes de compesaciones económicas de los afectados por la marea negra del Prestige. Es lunes, el largo puente se ha acabado y los espectadores de fin de semana se han marchado de los muelles. Luciano Sobral, alcalde nacionalista de Poio, llega al puerto de Portonovo, en el concello Sanxenxo, en una furgoneta cargada de espumaderas para pescar chapapote. Se discute cuál es el diseño que más favorece a las tareas de limpieza. Unos piden un mango lateral para poder voltearlo con comodidad, una vez tomada la cucharada venenosa; otros dicen que así pesaría demasiado. Alguien se burla de uno de los artefactos, un círculo metálico agujereado y con mango: «Era boa para asar unhas castañas». Otro le sigue el chiste: «Pois leva unha para a casa». Un tercero, muy serio, los increpa: «Con isto non se fan bromas. O que leve material de aquí había que tiralo ó mar co que roubou colgado dos co­llóns». Otros políticos también se movilizan. Los alcaldes de Pontevedra y Vigo, además de hosteleros y miembros de varias cofradías, solicitan desde Arousa reuniones con Fraga y Rajoy. El regidor pontevedrés, Miguel Fernández Lores, asegura que el presidente de la Xunta le ha comunicado que hablará con ellos, y denuncia que San Caetano desvía a su ayuntamiento las llamadas de los voluntarios. Mientras, en Bueu se hacen las primeras comidas calientes con una cocina que los comerciantes han prestado. Los empresarios de la zona han llevado al puerto cajas de tenedores, cucharas, vasos y platos de plástico una hora después de que los encargados de la limpieza del fuel lo hubiesen solicitado. En Ons sólo comen caliente los empleados de Tragsa, la empresa que ha contratado la Xunta. El resto se contenta con un bocata. Con información de Christian Casares, Margos Gago y E. Larriba.