Las ofrendas al Apóstol

Carlos Fernández A CORUÑA

PONTEVEDRA

FOTO BLANCO

25 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Ya muerto Francisco Franco, las ofrendas nacionales al Apóstol seguían siendo realizadas por militares, bien el capitán general de la VIII Región, con sede en A Coruña, o el de la Zona Marítima del Cantábrico, con sede en Ferrol. Ello motivaba el lógico recelo de los políticos, máxime cuando España ya tenía un parlamento surgido de unas elecciones generales democráticas, cuales fueron las del 15 de junio de 1977. Los militares, además, aprovechaban la ocasión para hacer juicios de valor sobre la situación del país, mayormente convulsa, lo que podría ser interpretado como una intromisión en campos que no eran de su competencia. No obstante, en la ofrenda de este año, el almirante de Ferrol, que tenía el patriótico apellido de Español, pedía al Apóstol Santiago, que enseñase a los españoles a «encontrar fórmulas de convivencia que hiciesen fecunda la variedad en la unidad de la nación» y que «la paz reinase en todos los corazones», lo que era un deseo común de todos. La ofrenda era una tradición de siglos que sólo fue dejada en suspenso por la Segunda República, aunque la continuó haciendo la Cofradía del Apóstol Santiago. Se rea-nudó en 1937.