La participación de la Escuela Naval en la crisis del Estrecho provoca los primeros chascarrillos en la localidad morracense Cuenta algún bromista despiadado en Pontevedra que para solucionar el conflicto del islote de Perejil lo que habría que hacer es entregar Marín a Marruecos. Al fin y al cabo, razona con sorna, han sido los de la Escuela Naval Militar, con sus maniobras de fin de curso en la bahía de Alhucemas, la semana pasada, los que han desencadenado la crisis. Pero ¿qué es lo que opinan los vecinos de los cadetes? La actuación de los caballeros alumnos y la tensa situación en el estrecho de Gibraltar ya han generado los primeros chistes en la localidad morracense, aunque a algunos todo esto no les haga la más mínima gracia.
13 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«Andade con bromas que ó final vai haber unha guerra», censura un hombre en un café cercano a la Escuela Naval de Marín. En la mano blande un ejemplar de La Voz de Galicia, en cuya portada aparece la fotografía de un barco de guerra español saliendo de Ferrol hacia el estrecho de Gibraltar. «¿Quen van ser os seguintes? ¡Estes de aquí, se non están alí xa!». Dramatismos aparte, las maniobras de los alumnos de la Escuela Naval en Alhucemas, que algunos citan como detonante de la crisis entre España y Marruecos, han provocado unas cuantas bromas entre sus vecinos. «¡Xa a liaron os de Marín!», ríe sin complejo el camarero del bar. Semana tensa Hace una semana, Marruecos protestaba ante España por unas maniobras realizadas cerca de Melilla por cinco buques de guerra de la Armada y de un helicóptero. Se trataba, explicaron diplomáticos españoles, del ejercicio fin de curso de los alumnos de la Escuela Naval marinese. Este mes recibirán sus despachos, como cada verano. «Este ano estamos que nos saímos», prosiguen en otro bar, «¡primeiro un no Gran Hermano e agora estes nos telediarios!». Unos nubarrones cubren el cielo sobre el recinto militar de Marín, que cierra por el oeste el muelle local. «Podíanos deixar alí; así facían máis porto», zanja otro parroquiano. Muchos marinenses opinan que de no existir el edificio de la Escuela, el puerto pordría haber crecido más en terreno municipal marinense. «A nós que non nos metan nas cousas dos militares», advierten en la cafetería, desentendiéndose del conflicto poscolonial. También en un comercio cercano se habla del conflicto diplomático entre España y Marruecos. «Pois a min danme pena. Eu creo que vai acabar pasando algo, e a estes vailles tocar», dice una mujer en tono sombrío. «Sí, señora, pero para iso están», le contesta un hombre. Luego se lo piensa mejor: «Esto é unha comedia. Só falta que manden ós tres de la cruz roja ». Definitivamente, esto de la guerra sigue sin tomarse demasiado en serio.